La democratización del SNTE
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La democratización del SNTE

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La democratización del SNTE

04/12/2018

Se abre un nuevo capítulo en la historia de México con el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México, en el cual no hay mexicano que desee que le vaya mal en su gestión, porque de forma simétrica le ira al país.

Como en efecto cascada, ahora vendrán cambios de gran calado tanto en el acontecer nacional, como al interior de las organizaciones que agrupan a empresarios, profesionistas, industriales, banqueros, sindicatos, instituciones educativas y algunas más, y con ello mantener el paso del desarrollo incluyente.

En ese sentido, observamos visos democráticos en el SNTE en el último lustro, que culminó hace dos semanas con el relevo institucional de Juan Díaz de la Torre y con la ratificación del maestro Alfonso Cepeda Salas como secretario general, quien entre sus compromisos tiene el de democratizar totalmente al magisterio.

Claro, llevar a cabo este proceso, tiene de suyo, mayúsculas complicaciones de logística, ya que, por ejemplo, en las elecciones del 1 de julio se instalaron alrededor de las 157 mil casillas en el país, en este caso se pondría, por lo menos, una casilla en cada escuela o en algún centro educativo de relevancia en donde los mentores emitan su voto. Este es un nimio detalle del complejo sistema electoral que debe diseñar el SNTE, con la relevante misión que todas las voces expresen su voluntad.

Aunque claro habrá que decirlo, la CNTE, verbigracia, no sólo ejercerá su boicot a la elección, ya que el resultado, desde ahora se puede prever, será adverso a sus intereses, al igual que ocurre con el grupo que comanda Elba Esther Gordillo, que apenas pinta en el universo de los dos millones 400 mil maestros que conforman al SNTE.

El grupo creado por la maestra, denominado Maestros por México, carece de presencia nacional y su fuerza ni siquiera se asemeja a la propia Coordinadora, por lo que en una elección abierta a las bases del magisterio, no es una opción ganadora ni siquiera en las seccionales de los estados.

Hay que decirlo: a quien menos le conviene la democratización del SNTE, es a Elba Esther Gordillo.

Desde que ella fue encarcelada han ocurrido transformaciones de gran calado en los estatutos sindicales y en general en la apertura democrática, ya que, en un proceso que ha durado los últimos cinco años, se ha cambiado a todas las dirigencias del país, mediante el voto libre, secreto y nominal.

De hecho, la semana pasada se renovaron las dirigencias de tres secciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para el periodo 2018-2022. Se trata de la 6 de Colima, así como la 20 y 49 de Nayarit.

De acuerdo con el portal www.magisterioenlinea.com, los tres líderes gremiales electos en sus respectivos Congresos Seccionales Extraordinarios, manifestaron su total respaldo a la dirigencia nacional del SNTE, encabezada por el maestro Cepeda Salas, y se comprometieron a cumplir con los dos grandes objetivos de la organización magisterial: defender la escuela pública y los derechos de los trabajadores de la educación.

En la Sección 6 resultó ganadora la planilla encabezada por el profesor José Jaime Núñez Murguía, quien luego de rendir protesta como secretario general se comprometió a mantener “una defensa férrea de los derechos de los agremiados, una lucha intensa por preservar las conquistas e incansables negociaciones para ampliar el mapa prestacional”.

En tanto, en la Sección 20 de Nayarit, el voto mayoritario favoreció a la planilla liderada por el profesor José Manuel Torres, nuevo secretario general. En su primer mensaje enfatizó que se dedicará a “velar, defender y luchar por los derechos plenos de los trabajadores.

En la Sección 49, el proceso democrático dio el triunfo a la planilla dirigida por el profesor Ladislao Serrano Vidal, quien luego de recibir la Bandera nacional y el estatuto, se dijo convencido de que “los nuevos tiempos exigen cerrar filas y fortalecer al sindicato”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.