El quinto candidato del PRI
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El quinto candidato del PRI

28/09/2017
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Luis Videgaray. (Tomada de @SRE_mx)
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De él se dirán muchas cosas, pero todos le reconocen, hasta sus detractores, que es un tipo perversamente inteligente. Tan sagaz es, que a pregunta expresa sobre sus aspiraciones políticas, particularmente las que tienen que ver con la candidatura presidencial de su partido, niega sistemáticamente tal posibilidad.

Su nombre: Luis Videgaray Caso y despacha como canciller.

A partir del momento que se autodescartó, el golpeteo cesó como por arte de magia. Tanto el fuego amigo como el de los contras amainó, dejando al secretario de Relaciones Exteriores moverse como pez en el agua en tantos frentes como sea posible, varios de ellos incluso fuera de la esfera de las responsabilidades propias de su cargo.

Así ha sido siempre. Desde que el gobernador Enrique Peña Nieto lo tenía como el encargado de la cartera de la Secretaría de Finanzas, después pasó por la Cámara baja y la coordinación de la campaña del candidato priista, para llegar a la titularidad de la SHCP. Desde allí operó decisiones que incumbían a otras dependencias, todo ello ante el recelo de sus compañeros del gabinete.

Así, como un vicepresidente se movió al inicio del sexenio y sólo tomó un respiro cuando renunció por su participación en la visita del candidato Donald Trump a México. A su regreso ha tomado su antiguo rol.

Este personaje es el suspirante que le llena el ojo al fiel de la balanza, aunque ellos dos, el jefe y su consentido, saben que no tiene la capacidad para mover multitudes, para conmover y ganarse a un electorado en franca posición de rechazo al PRI; sin embargo, está en la primerísima posición para, de acuerdo como se mueva la coyuntura, cristalizar su máxima aspiración

Claro que él no deja al azar que se alineen las estrellas, él está operando para que así ocurra. De hecho tiene copadas muchas posiciones en áreas estratégicas del gobierno con sus incondicionales.

Tanto José Antonio Meade, Aurelio Nuño, José Narro y Miguel Ángel Osorio Chong saben perfectamente del activismo e injerencia que tiene Videgaray dentro del gabinete, y esa sólo se puede hacer si se tiene la venia del presidente, esa posición lo coloca a la cabeza del hándicap presidencial.

Mientras que algunos despistados ponen y quitan de sus listas a secretarios de Estado y a exgobernadores, los enterados no quitan el dedo del renglón y ven a Luis Videgaray como el 'bueno'.

Así las cosas, ayer en la Cámara de Diputados no desperdiciaron la oportunidad los integrantes del Frente Ciudadano por México (PAN, PRD y MC) y Morena para atizarle al canciller una buena retahíla de improperios y descalificaciones, muchos de ellos indilgados por su proceder en los temas de Venezuela y Corea del Norte, en donde se plegó a los designios de Estados Unidos.

Consideran los legisladores de estas bancadas que ha sido un fracaso la política exterior, porque “tenemos que entender ahora y siempre que la política exterior está basada en los intereses de los países y no en la amistad de las personas, y ellos (EU) la están haciendo bien, defendiendo a los suyos con firmeza, con valor y determinación y la política nuestra se ha quedado corta en la percepción ciudadana”.

Claro que a don Luis no le quita el sueño lo dicho en la máxima tribuna del país. Él marcha sobre una ruta que no tiene retorno y está perfectamente definida.

Habría que considerar que si el plan fracasa, tiene dos opciones más, ocupar la dirección de algún organismo internacional cuya sede principal está en Washington, o ser senador de la República.

Cierto que sería un gran presidente, pero para que eso ocurra se necesita un milagro; empero, él está trabajando para que ocurra y en una de esas se le hace. Así ha sucedido a lo largo de su vertiginosa carrera política. 

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.