El aeropuerto toma pista
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El aeropuerto toma pista

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El aeropuerto toma pista

04/10/2018
Actualización 04/10/2018 - 13:47

La medida demagógica y populista de llevar a una consulta popular el destino del nuevo aeropuerto, conlleva riesgos graves no sólo para el arranque del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, sino para la viabilidad económica del país.

La consulta que se anuncia será el 28 de octubre sólo servirá, si es que se hace, para que AMLO no quede como un mentiroso, ya que prometió en su campaña que iba a cancelar la obra. Y es que, luego de enterarse que la opción de Santa Lucía es inviable por cuestiones técnicas, presupuestarias, económicas y viabilidad aeroportuaria, buscó una alternativa que le permitiera salir del embrollo y esa fue la consulta popular.

Al final del día la decisión está tomada y será que el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México continuará su construcción hasta su culminación.

Mientras tanto, se entretiene el próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, con los detalles de la consulta, de la cual pormenorizó que habrá un proceso para recabar información en relación con la solución del problema de saturación del aeropuerto: “Expresamos que en una primera etapa, que se terminó hace algunos días, a principios del mes, íbamos a consultar a algunos grupos organizados desde el punto de vista técnico y la construcción de los aeropuertos posibles”.

Se han consultado a los grupos organizados de profesionales y empresarios, en este momento se está haciendo lo mismo a la comunidad a través de estas mesas de debate. “Estamos hablando de que va a haber seguramente encuestas y alguna votación muy probablemente”. Más complicado no puede ser el galimatías en que se metieron por hacer promesas sin sentido en la campaña.

Vale la pena mencionar que el indicador general de obra reporta 31.5 por ciento de avance a julio; se ha invertido en obras físicas (edificio terminal, torre de control aéreo, pistas); en la preparación de estudios y planes maestros; diseño y ejecución de proyectos de desarrollo; provisión de materiales de construcción; adquisición de terrenos; gerencia de construcción; obras hidráulicas; ambientales y sociales, y la transición aeroportuaria.

En días recientes, personal de Parsons reportó al ingeniero Javier Jiménez Espriú y a otros miembros de su equipo de transición que el “Porcentaje de Avance de las Obras” era de 20 por ciento a julio del presente año; es distinto al Porcentaje de Avance Global e incluye los trabajos asociados a la construcción, gerencia de construcción y gerencia de proyecto, elementos que son requeridos para la ejecución exitosa del nuevo aeropuerto.

De igual manera, más de 170 mil millones de pesos ya se encuentran contratados, mismos que representan más del 60 por ciento de la inversión total del proyecto.

El aeropuerto ya tomó pista y está a punto de despegar, llevando al país a un destino en donde están las economías más boyantes del mundo.

El final de la crónica de un nuevo aeropuerto entrará a su etapa crucial y divertida, ya que se trata de dos opciones en donde una es una realidad y la otra sólo existe en la mente de José María Riobóo; de pilotos chilenos y de algunos cercanos al presidente electo, que ya se frotan las manos por el pingüe negocio.

Eso es todo lo que existe. No hay ningún estudio ni proyecto ejecutivo. Entonces se van a comparar peras con manzanas.

De risa loca está el asunto y se puede convertir en locura si la encuesta se le sale de control. Vaya forma de comenzar la administración del gobierno que impulsa la cuarta transformación.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.