El 2018-2024 es de Meade
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

El 2018-2024 es de Meade

COMPARTIR

···

El 2018-2024 es de Meade

22/05/2018
Actualización 22/05/2018 - 14:52

¿Cuántas realidades se pueden observar sobre un evento? Innumerables. De igual forma, en el segundo debate presidencial cada candidato asevera que ganó y sus seguidores y jilguerillos se rasgan las vestiduras por su jefe.

Ya lo decía Campoamor en su cuarteta célebre: “En este mundo traidor nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

Bajo la óptica de mi cristal, yo vi cinco candidatos y un moderador. Observe cómo Yuriria Sierra se trepó al cuadrilátero y se puso los guantes. Soltó chingadazos y lanzó loas a una ausente Margarita Zavala.

El lamentable espectáculo de la conductora dio al traste con un debate que, con el nuevo formato, se antojaba ser atractivo. Eso y dizque la participación del público fueron una burla a los electores y un retroceso en el diseño de los debates.

Mal por el INE que comanda Lorenzo Córdova, pésimo por los representantes de todos los partidos y del propio candidato independiente, que avalaron a los dos moderadores y la participación acotada del auditorio.

¿Será muy difícil escoger a un solo moderador que no le quite tiempo al debate y que sus afanes protagónicos no se desborden? El propio León Krauze hubiera sido el adecuado.

Ya entrado en materia, los temas tratados y las alternativas de solución dieron pie a un aspirante a la presidencia que no sólo tiene los conceptos teóricos, sino que tiene el expertis para hacer un adecuado diagnóstico, y sobre todo formular acciones, con conocimiento de causa, sobre cuál es la mejor opción para atender, por ejemplo, la relación con Donald Trump, el tema de los inmigrantes o bajo qué enfoque tratar el asunto del trasiego de drogas, armas y dinero.

El haber sido secretario de Relaciones Exteriores en una gestión exitosa le da a Meade Kuribreña un hándicap extraordinario sobre sus adversarios políticos, quienes, por cierto, sólo atinaron a balbucear una serie de ocurrencias que, de llevarlas a cabo, se fracturaría en primera instancia la relación con Estados Unidos y, en segunda, pondría a millones de mexicanos, de aquí y de allá, en terribles condiciones de vulnerabilidad.

Ricardo Anaya tiene conceptos teóricos aceptables que, sin embargo, llevados a la práctica son inviables. El candidato del PAN, PRD y MC se prepara, hace la tarea, pero al llevar sus propuestas a la ominosa realidad, pues no dejan de ser buenos deseos.

Sólo un ejemplo. El llamado 'niño maravilla' pomposamente apuntó que él abriría la frontera sur para todos los centroamericanos que quisieran internarse en nuestro país. Cómo se ve que no se ha dado una vuelta por esos lares, en donde los Mara Salvatrucha han sembrado el terror y mantienen asolados a miles de habitantes del sur del país.

Entre Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez me quedo con El Bronco en cuanto a propuestas, ya que la mayoría son poco ortodoxas, pero tienen cierto sentido de viabilidad. Es más simpático y mejor orador que el tabasqueño.

Uno se observa relajado y bromista, el otro torpe y enojado. El Peje, grosero y soberbio. El Bronco, simplemente disfruta sus momentos de gloria.

Si ambos tuvieran el piso parejo y con el mismo tiempo en campaña, sin duda El Bronco sería mejor candidato que López Obrador.

Qué bueno que el debate se transmitió por televisión abierta y en el canal de las estrellas y casi en horario estelar, para que la población se entere de viva voz de los tamaños de los candidatos que aspiran a gobernar a un país, más allá de discursos populistas, clichés repetidos hasta el cansancio, posturas de perdonavidas y sueños de mesías.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.