Competitivos, los productos y servicios nacionales
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Competitivos, los productos y servicios nacionales

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Competitivos, los productos y servicios nacionales

08/03/2018
Actualización 08/03/2018 - 14:26

No obstante la incertidumbre que prevalece entre las diferentes ramas de producción que tienen que ver con el Tratado de Libre Comercio (TLCAN), que en estos días va en su séptima ronda, en México el sector de trabajadores agropecuarios no baja los brazos y apuesta a la buena calidad de sus mercancías y a la diversificación de mercados.

En el marco de la celebración del Día Nacional de la Ganadería, los especialistas en temas de comercio internacional, Alejandro Gómez-Strozzi, asesor de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), y Juan Carlos Anaya Castellanos, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, participaron en un panel denominado 'Actualización de Negociaciones de Tratados Comerciales'.

Gómez-Strozzi reconoce que en la renegociación del tratado trilateral (México-Estados Unidos-Canadá), el escenario para la parte mexicana no es del todo favorable, y agrega que los temas más álgidos tienen que ver con las reglas de origen para los automóviles; solución de controversias; los temas de estacionalidad y el antidumping. Sin embargo, el especialista recomienda a la parte mexicana “no perder lo ya alcanzado y mejorar lo necesario”, aunque no descarta un plan B en este asunto, pero advierte que eso implica “mucho tiempo”.

Después de siete rondas de negociaciones, los trabajos iniciaron en agosto del año pasado, hay avances en algunos temas, como los capítulos referentes a buenas prácticas regulatorias, el de transparencia, y el de medidas sanitarias y fitosanitarias, entre otros. Sin embargo, las pláticas tienden a alargarse en un ambiente de incertidumbre y amenazas constantes de parte del gobierno de Donald Trump.

Al respecto, el diputado federal Oswaldo Cházaro, presidente de la CNOG y también de la Comisión de Ganadería en San Lázaro, aseveró que la postura estadounidense “ha servido para percatarnos de la capacidad de los mexicanos para imponernos a los desafíos, pues cuando se negoció este Tratado, hace más de dos décadas, se pensaba casi imposible competir en un escenario tan adverso y dispar.

Juan Carlos Anaya Castellanos habló sobre algunos beneficios alcanzados por los productores agropecuarios mexicanos, y resaltó que en los últimos 20 años el crecimiento del sector pecuario mexicano ha sido relevante, ya que de 12.6 millones de toneladas pasó a 22.38 producidas en el sector, registrándose grandes exportaciones a Estados Unidos de carne de bovino, cerdo, pollo, así como de aguacate, tomate, limón y chile, por mencionar algunos productos hortícolas.

Después de siete rondas, el TLCAN avanza no obstante las permanentes amenazas de Trump, que está maniatado por los liderazgos de los sectores productivos de su país, quienes se oponen tajantemente a que se cancele el tratado comercial. Camina la modernización del Tratado a pesar de que en las negociaciones se ha pretendido intimidar al gobierno mexicano con la forzosa construcción del muro o la cancelación del propio TLC.

En cualquiera de los casos, México ha aprendido una gran lección con los amagos de anulación del TLC, por lo que ya se exploran nuevos mercados en Asía, Medio Oriente, Europa y Latinoamérica, lo que permitirá que en los próximos lustros se dé una migración de los productos y servicios nacionales a esas regiones. Lo relevante es no perder de vista que los productos y servicios que genera el país son de la más alta calidad y pueden competir en cualquier parte del mundo, y quiérase o no, con tratado o sin él, los estadounidenses y canadienses seguirán demandándolos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.