Chihuahua, sin gobernador
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Chihuahua, sin gobernador

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Opinión

Chihuahua, sin gobernador

16/01/2018
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Javier Corral
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La queja que presentó el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, contra el gobierno federal por supuesta detención de recursos federales, no tendrá solución aún a pesar de las amplias y pormenorizadas explicaciones que las autoridades hacendarias hagan al respecto, por una simple y sencilla razón: porque el asunto tiene tintes políticos y el tema se ha convertido en una importante veta que será explotada de aquí al primer domingo de julio por el Partido Acción Nacional, del que no sólo es afín el mandatario sino consejero.

Es cierto, en Chihuahua hay una investigación judicial que involucra al exgobernador César Duarte y a otros actores políticos de las filas del priismo por delitos que hablan de peculado, desvío de recursos públicos y lo que resulte, pero el reclamo por la cantidad de 700 millones de pesos (mdp), que supuestamente le canceló el gobierno federal a la entidad, no es otra cosa más que una burda maniobra de Corral para, por un lado desviar la atención de sus gobernados ante los altos índices de inseguridad que se han registrado en los primeros quince meses de su gestión y, por otro, una estrategia política para apuntalar al candidato presidencial de la alianza PAN, PRD y MC, Ricardo Anaya.

Por supuesto que los chihuahuenses y la población en general están a la espera de un castigo contra quienes desde algún cargo público hayan defraudado a sus gobernados con actos de corrupción. En ese caso serán las autoridades judiciales las encargadas de aplicar las sanciones correspondientes y hacer realidad aquella premisa jurídica que sentencia que, aunque tarde, “la justicia siempre llega”. Pero como los tiempos políticos y los judiciales no son los mismos entre el gobernador y sus gobernados, el mandatario ha optado por privilegiar los tiempos de la política, aunque para ello descuide y deje a la deriva las demandas más sensibles de esa parte del norte del país.

Dice Corral que la relación con las autoridades hacendarias está prácticamente rota, y en lugar de buscar una solución lo primero que se le ha ocurrido es hacer una marcha que tendrá como punto de salida Ciudad Juárez y concluirá en la Ciudad de México.

El capítulo de desencuentros entre los gobiernos federal y el de Chihuahua no es por los supuestos 700 mdp detenidos, ni siquiera para demandar la celeridad de los trabajos de investigación contra el exgobernador Duarte, no, porque está claro que de aquí a la culminación del proceso electoral que vive el país habrán más capítulos de desavenencias y confrontación contra el gobierno y contra los candidatos del PRI, porque la principal bandera, y al parecer única, de la alianza “Por México al Frente”, es sacar al PRI del gobierno para ponerse ellos.

A Corral Jurado no le interesa si la SHCP ha aportado elementos para solucionar el asunto reclamado y ni si para ello éstas han explicado públicamente, con peras y manzanas, las transferencias realizadas a favor de Chihuahua. E incluso poco le ha importado el posicionamiento de la Conferencia Nacional de Gobernadores, que resalta que ese organismo nunca ha recibido quejas de otros gobernadores por este tipo de trámites que se realizan con el gobierno federal.

En el mismo sentido, gobernadores emanados de las filas del PAN y del PRD, como el de Querétaro, Francisco Domínguez; el de Michoacán, Silvano Aureoles, y el independiente, Jaime Rodríguez, se han deslindado del diferendo que encabeza el de Chihuahua, y hasta han señalado a Corral como un “vendedor de fantasmas” al que le gusta “mucho declarar y hacer estridencia”.

Y no se equivocan quienes ven a Corral como un personaje de mucho ruido, es su sello característico, así se distinguió como diputado y luego también como senador, con la pequeña diferencia de que ahora es gobernador y el ruido que hace no es por resultados favorables y positivos, sino porque quiere seguir haciendo proselitismo pero ahora desde la silla de gobierno, y en eso ni están de acuerdo sus paisanos ni la población en general del país.

Así que, en lugar de andar de viajero frecuente a la Ciudad de México, y los fines de semana en los campos de golf, no estaría mal que alguien le recordara que bajo su responsabilidad están los destinos de millones de chihuahuenses que le dieron un voto de confianza para solucionar la problemática local, entre ellas la inseguridad, y desde que llegó pareciera que no hay gobierno ni gobernador. Ah, pero eso sí, por ahí anda de mitotero y buscando bronca con motivos político-electorales. Eso dicen.

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.