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Atole con el dedo

08/08/2018
Actualización 08/08/2018 - 9:47

Con un presidente electo que será ungido como tal el día de hoy, y con un activismo que le ha quitado cuatro meses de su gestión a Peña Nieto, iniciaron ayer en Ciudad Juárez, y con la idea de construir políticas públicas que hagan frente a la realidad que en materia de inseguridad vive el país, los “Foros de Consulta para trazar una ruta de pacificación nacional”.

La misma idea que usaron en su momento Felipe Calderón y luego Enrique Peña, para incorporar a la sociedad en la solución de la inseguridad pública. Leemos: “Recopilar propuestas con posibilidades de transformarse en políticas públicas, regionales o nacionales para darle una oportunidad a la paz”. ¿En dónde he oído eso antes?

Y de qué se tratan esos Foros, pues es una especie de catarsis social de las víctimas que con la esperanza en el corazón expondrán sus dolorosos casos ante el próximo Presidente, aunque después haya servido de poca cosa para erradicar ese cáncer que lacera tanto a la sociedad.

En las consultas participa Loretta Ortiz, coordinadora del proceso de pacificación del próximo gobierno de México, quien lamentablemente anunció la realización de los referidos foros dando por hecho la participación del jerarca de la Iglesia católica, el papa Francisco, quien, por supuesto, no participará en estos eventos, pero la noticia sirvió para dos cosas: que la opinión publica tuviera conocimiento de la realización de estas reuniones públicas y lo boquifloja que es la activista.

Durante la realización de estos eventos se espera la participación de las víctimas por la inseguridad, además de jóvenes, actores sociales, mujeres, campesinos, empresarios, académicos, autoridades en los tres niveles de gobierno y diversas organizaciones de derechos humanos.

Según el calendario dado a conocer, además del que se realizará en Ciudad Juárez, los trabajos continuarán el 9 de agosto en Morelia, Michoacán; 14 de agosto, en Torreón, Gómez Palacio y La Laguna, en los estados de Coahuila y Durango, mientras que el 21 de agosto se desarrollarán en Cuernavaca, Morelos. Les seguirán el 28 de agosto en Acapulco, Guerrero; el 11 de septiembre, en Tijuana, Baja California; 14 de septiembre, Nezahualcóyotl, Estado de México; 18 de septiembre, Monterrey, Nuevo León; 20 de septiembre, Saltillo, Coahuila; 25 de septiembre, Puebla, Puebla; 27 de septiembre, Tlaxcala, Tlaxcala; 1 de octubre, Guadalajara, Jalisco.

El 4 de octubre será en León, Guanajuato; el 9 de octubre en Xalapa, Veracruz; el 11 de octubre en Oaxaca, Oaxaca; el 16 de octubre en Villahermosa, Tabasco, y se tiene previsto que concluyan el 24 de octubre, en la Ciudad de México, en un evento con organizaciones de la sociedad civil.

Bien por AMLO que personalmente se ocupe del tema, y mejor por abrirle un espacio a las víctimas y deudos. Mal, porque lo que sobran son diagnósticos y propuestas para el combate a la inseguridad. Parecería más una tomada de pelo que acciones concretas para abatir la criminalidad.

No sería mejor que el próximo gobierno diera a conocer su programa para restablecer la paz con base en tareas específicas asumidas por el Estado, y no con medrar con el dolor de la gente.

De diagnósticos y encuentros con la sociedad civil están llenos los archivos de la Segob, al igual que de sugerencias y programas de acción. Seguramente al término de estos Foros, nos saldrán con la novedad que es mejor la amnistía a criminales, que el combate frontal.

Se trata del estilo del presidente electo: pasar primero por el tamiz de la opinión del pueblo, para, después, justificar el fracaso.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.