2 de octubre, punto de inflexión
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2 de octubre, punto de inflexión

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2 de octubre, punto de inflexión

03/10/2018
Actualización 03/10/2018 - 14:03

Efectivamente, ya es una fecha icónica en el calendario de los movimientos sociales más relevantes del país. No fue por la cantidad de muertos ocurridos el 2 de octubre de 1968, sino por el impacto que tuvo, precisamente, en el acontecer nacional y sobre todo en la protesta al poder totalitario que se sentía invencible.

Los que tenemos cierta edad fuimos testigos, ya en primera persona, ya por oídas, pero supimos que algo muy grave había ocurrido.

Más por la curiosidad propia de un niño, que por los mismos acontecimientos, acudí con un primo, un día después, a Tlatelolco. La vecindad a la Ciudadela nos permitió llegar hasta donde lo que quedaba del gas lacrimógeno nos dejó.

¿Qué vimos? Sólo soldados y policías en frenético movimiento. Amén de algunas personas que sorprendidas y temerosas acechaban el lugar.

Ahora, 50 años más tarde, observamos que la fecha conmemorativa está más vigente que nunca y, de alguna manera, tanto el sector oficial como varios sectores de la sociedad civil se suman a las celebraciones luctuosas; aunque hay algunos oportunistas, como José Ramón Amieva, jefe del Gobierno de la CDMX, que no tienen la menor idea de lo que significó el Movimiento del 68 y creen que por quitar placas conmemorativas se van a borrar de la historia los trágicos sucesos y los autores intelectuales.

Ayer el diputado del PES, Fernando Manzanilla, emitió una acertada declaración al señalar que el Movimiento del 68 fue una revolución estudiantil, y el cambio de régimen de este 2018 fue otra revolución: “Creo que hay un despertar del país, una apertura, una conciencia, una nueva forma de ver la vida”

La participación activa de la ciudadanía permitió el cambio de paradigmas en 1968, ahora, nuevamente con la alternancia del poder, ese activismo es también demandante. Por ello ese voto de confianza externado en las urnas el 1 de julio a López Obrador no es un cheque en blanco, al contrario, es una elección que va acompañada de reclamos firmes que exigen soluciones inmediatas y de fondo que rechazan tajantemente la mentira, la simulación y la demagogia.

Tiene razón el rector Graue cuando señala, a propósito del 68, que ahora el país está en reconciliación, en el momento de tener la aspiración a ser distintos y mejores.

Mientras tanto, en la Cámara de Diputados, en sesión solemne, se inscribió con letras de oro en el Muro de Honor del Salón de Sesiones la leyenda “Al Movimiento Estudiantil de 1968”, conforme al decreto aprobado por el Pleno cameral el pasado 20 de septiembre, el cual señala que se cumplen 50 años de los trágicos acontecimientos, en la Plaza de Tlatelolco, en la Ciudad de México.

La pluralidad de ese órgano deliberativo quedó de manifiesto al participar diputados de todos los partidos que tienen representación. Así, la develación estuvo a cargo de los coordinadores parlamentarios Mario Delgado (Morena), Juan Carlos Romero Hicks (PAN), René Juárez (PRI), Fernando Manzanilla (PES), Reginaldo Sandoval (PT), Alberto Esquer Gutiérrez (MC), Ricardo Gallardo (PRD) y Arturo Escobar y Vega (PVEM).

A la sesión encabezada por el presidente de la Mesa Directiva, el diputado Porfirio Muñoz Ledo, asistieron el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue; el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Mario Alberto Rodríguez, y el representante del Comité del 68, Félix Hernández Gamundi.

El decreto precisa que el Movimiento Estudiantil de 1968 y los hechos del 2 de octubre de aquel año, “son un punto de inflexión en el México contemporáneo, a partir del cual el país caminó hacia la apertura democrática de las instituciones que ejercen el poder político, hasta entonces dispuestas bajo un esquema de partido dominante”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.