¿Quién le cree a las encuestas?
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¿Quién le cree a las encuestas?

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¿Quién le cree a las encuestas?

09/03/2018
Actualización 09/03/2018 - 8:47

Temporada de elecciones es temporada de encuestas. Ahora que están por florecer los estudios demoscópicos como si fueran jacarandas, vale la pena hacer un corte de caja acerca de su credibilidad y el interés que evocan entre los electores.

Las encuestas abordan muchos temas de opinión y conducta, pero rara vez se enfocan a sí mismas. ¿Les cree la gente? ¿Les interesa a los electores contar con datos de encuestas? Los encuestadores y medios que publican los trabajos estamos convencidos de que son ejercicios muy útiles, pero sus diversos usos, así como su desempeño reciente ha mermado en buena medida su credibilidad, o por lo menos eso creemos.

Para responder a estos cuestionamientos, hicimos una encuesta sobre la credibilidad de las encuestas. Se trata de una encuesta telefónica realizada a nivel nacional a 600 adultos los días 22 a 24 de febrero y 2 a 4 de marzo. (Ver el Chequeo de opinión en EL FINANCIERO, 7 de marzo).

Primero preguntamos qué tanto interesan. El 60 por ciento de los entrevistados nos dijo que le interesa mucho o algo conocer resultados de encuestas sobre intención de voto durante las campañas electorales (mucho 27 por ciento y algo 33 por ciento). El 40 por ciento restante dijo que los sondeos le interesan poco (23 por ciento) o nada (17 por ciento).

No sé a usted, pero a mí sí me sorprendió que el interés en las encuestas fuera tan alto. Si se tratase de periodistas, analistas políticos, equipos de campaña u otros públicos especializados, no tendría la menor duda.

Pero el hecho de que 60 por ciento de electores entrevistados en su hogar en un fin de semana cualquiera, a cuatro meses de las elecciones, se interesen en las encuestas, nos dice mucho del valor que les da el electorado. Mi expectativa es que ese interés pueda incluso aumentar conforme se acercan las elecciones. Habrá que volver a medir más adelante.

Según el estudio, el interés en las encuestas es muy similar entre hombres y mujeres, pero es ligeramente más alto en el grupo de edad de 30 a 50 años que entre los menores de 30 y los mayores de 50. El interés demoscópico aumenta con el nivel de escolaridad. No obstante, entre los entrevistados de escolaridad básica la mayoría se interesa en las encuestas. Nada mal.

Pero, ¿qué tanto se les cree? Según el sondeo, 44 por ciento de los consultados dijo creerle mucho o algo a los encuestas sobre intención de voto (12 por ciento mucho y 32 por ciento algo). En contraste, 56 por ciento les cree poco (35 por ciento) o nada (21 por ciento).

Por lo visto, el interés sobrepasa a la credibilidad. Hay un público nutrido al que les interesa ver encuestas, pero quizás actualmente no les cree. El porcentaje de entrevistados que sí se interesan y sí les creen suma 39 por ciento.

El grupo de edad de 30 a 50 es el que más le cree a las encuestas, y los hombres les creen ligeramente más que las mujeres. Quienes tienen menor nivel de escolaridad les creen menos, pero su nivel de credibilidad registra 39 por ciento.

Alguna vez escuché o leí a un encuestador norteamericano decir que no “todas las encuestas son creadas iguales”, y en el sentido metodológico es muy cierto. Hay de todos tipos: en vivienda, telefónicas, online, en redes sociales... En nuestro sondeo preguntamos cuál de esas metodologías consideran más confiables. Las respuestas reflejan -como en toda encuesta- opinión y percepción, no hechos, pero también son muy reveladoras.

El 56 por ciento de los entrevistados dijo que las encuestas en vivienda cara a cara son las más confiables. El 21 por ciento dijo que las telefónicas son las más confiables (eso nos dijeron al momento de estar respondiendo una encuesta telefonica, por cierto). El 5.0 por ciento afirmó que las encuestas en Facebook son las más confiables, y 1.0 por ciento señaló a las de Twitter. El 12 por ciento dijo que ninguna es confiable y 4.0 por ciento no sabe.

Por supuesto, la confiabilidad de las encuestas no se define por encuesta; pero todas estas respuestas denotan el amplio interés que hay en ellas, cuantos electores les creen y cómo se aprecian las diversas metodologías. Estaremos pendientes de cómo se desempeñan en estas elecciones.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.