Mariguana
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Mariguana

COMPARTIR

···

Mariguana

02/11/2018
Actualización 05/11/2018 - 11:04

La decisión de la Suprema Corte sobre el uso lúdico de la mariguana marca uno de esos momentos de transformación tanto institucional como social. Hasta ahora, la mayoría del público mexicano se ha manifestado en contra del consumo legal de la mariguana, pero eso podría cambiar. Por eso es útil dejar documentadas las actitudes de los mexicanos que, sobre el tema, han registrado hasta ahora las encuestas. Este es un corte de caja.

Las encuestas nacionales en vivienda de El Financiero cuentan con un seguimiento de opiniones sobre la mariguana desde febrero de 2016. La pregunta que se ha planteado es: “¿Usted está de acuerdo o en desacuerdo con lo siguiente? La ley debe permitir el consumo de mariguana”.

En los casi tres años de mediciones, el apoyo al consumo legal de mariguana ha sido minoritario. Considerando ocho encuestas que han incluido la pregunta, la proporción de mexicanos que está de acuerdo con que la ley permita el consumo de la mariguana ha promediado 23 por ciento. En contraste, el 73 por ciento, en promedio, ha estado en desacuerdo. El estudio más reciente, realizado en junio de 2018, arrojó 26 por ciento de aceptación al consumo legal de mariguana, contra 71 por ciento de rechazo. Esto significa que, ante una eventual legalización, la mayoría se opone.

Aunque la serie de encuestas comenzó en su punto más bajo de acuerdo con el consumo legal, lo cierto es que el nivel de apoyo y rechazo luce bastante estable durante el periodo 2016-2018. No ha habido razones para esperar cambios notables. Pero la decisión de la Corte y los eventos que se vayan desenvolviendo de ahora en adelante podrían ser un catalizador, toda vez que los cambios institucionales pueden impactar en la manera como la gente ve las cosas.

Predecir hacia adónde podrían cambiar las actitudes es un ejercicio probabilístico, y debemos contemplar todos los escenarios. El que considero más probable es un giro hacia una mayor aceptación, ya que una eventual legalización podría generar un sentido de conformidad. Menos probable, aunque sin descartarla, sería una reacción conservadora guiada por un mayor rechazo. Un ejemplo reciente que documentó la Encuesta Mundial de Valores tiene que ver con las actitudes hacia la homosexualidad en el país, que venían mostrando una tendencia hacia la mayor aceptación, pero que se revirtió ligeramente luego de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en algunas entidades de la República, incluida la Ciudad de México.

Placeholder block

El tercer escenario es que simplemente no cambie nada en la manera en que los mexicanos ven el consumo de la mariguana, lo cual depende, en gran medida, de la profundidad y alcance que tenga la decisión de la Suprema Corte en los pasos que siguen. Uno de esos siguientes pasos será lo que haga el Poder Legislativo, aunque también jugará en el aval o veto que pueda expresar el próximo presidente.

No siempre se ven cambios de opinión rápidos y marcados en temas controversiales, pero este es un caso que habrá que observarlo con atención. Por lo pronto, el cambio gradual también está latente: las generaciones más jóvenes son más permisivas que sus antecesoras. Según las encuestas de El Financiero, el 34 por ciento de los menores de 30 años está de acuerdo con que la ley debe permitir el consumo de mariguana, frente a 63 por ciento que está en desacuerdo (esto es promediando las ocho encuestas, de 2016 a 2018). Las opiniones entre los mexicanos mayores de 50 años son de 15 por ciento de acuerdo y 82 por ciento en desacuerdo. Cierto, en ambos casos la mayoría rechaza el consumo legal, pero la diferencia entre los dos grupos de edad es sustancial. (El grupo de 30 a 49 años se ubica en medio, con 24 por ciento de acuerdo y 73 por ciento en descuerdo).

Así las actitudes de los mexicanos respecto a la mariguana hasta antes de la decisión de la Suprema Corte en una dirección liberalizadora.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.