Contradictorios y contraintuitivos
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Contradictorios y contraintuitivos

COMPARTIR

···
Opinión

Contradictorios y contraintuitivos

19/01/2018
1
   

   

Encuestas
,

Las encuestas nos ayudan a conocer las opiniones y actitudes de los ciudadanos y de los votantes, así como también hacen posible observar el grado en que se relacionan dichas opiniones y actitudes entre sí.

Al imaginarse dicha relación, solemos tener la expectativa de que ésta debe tener cierta lógica, de que las opiniones se apeguen a ciertas definiciones e ideas derivadas de una forma bien estructurada de pensamiento.

En teoría, se espera que haya coherencia: si alguien manifiesta una actitud liberal o progresista en cierto tema, se cree que debería mantener una actitud liberal o progresista en una plétora de temas. Además de la coherencia, también se esperaría consistencia: un liberal, un conservador, alguien de izquierda o alguien de derecha, debería ser consistentemente liberal, conservador, de izquierda o de derecha, no estar dando tumbos de un lado a otro.

No obstante, durante varias décadas las encuestas han documentado que la gran mayoría de la población, de los votantes, se caracteriza por una notable 'desorganización' en sus actitudes y opiniones. En la práctica, las incoherencias e inconsistencias son más notables que un sistema bien estructurado de pensamiento.

El politólogo Philip Converse identificó este fenómeno con encuestas realizadas en la década de los 50. En un artículo clásico sobre la naturaleza de los sistemas de creencias de masas, publicado en 1964, Converse desarrolló la teoría de las no-actitudes, la cual señala que las opiniones se expresan de manera caprichosa, volátil y poco apegada a un sistema de creencias bien definido.

Las encuestas de Converse mostraban que las actitudes no solamente eran cambiantes, sino, incluso, inexistentes. Hay muchos temas en los que la gente simplemente no tiene una opinión, pero si se les pregunta algo en una encuesta amablemente responden como si la tuvieran.

La gran excepción a esta ausencia de actitudes era un segmento pequeño de élites políticas e intelectuales que sí mostraban un grado más alto de coherencia en sus ideas y posturas: los ideólogos. Pero el electorado en su conjunto era mucho más suelto, y sus opiniones eran más cercanas a su propia cotidianidad o a la naturaleza de los tiempos que a una estructura definida de creencias.

Rescatar esos argumentos en estos tiempos puede ser muy útil. En el debate político de nuestra época se sigue esperando coherencia, consistencia, argumentación lógica, pero en realidad afloran las contradicciones. Hoy, como en los tiempos en que Converse hizo sus estudios, es mucho más probable toparse con la contradicción que con la coherencia cuando se habla de política.

La explicación de Converse era que los sistemas de creencias bien estructurados que desarrollan las élites políticas se difunden de manera limitada e imperfecta hacia el electorado. El supuesto era que, en su origen, los sistemas de creencias sí eran internamente coherentes (aun y cuando ciertas incoherencias se justificaban de alguna manera, como el hecho de que un conservador manifestara posturas a favor de la vida en el tema del aborto, y ese mismo conservador se manifestara a favor de la pena de muerte en el tema del crimen, una de las contradicciones históricas del conservadurismo norteamericano moderno).

Además de las contradicciones, hoy vemos una conexión contraintuitiva entre los votantes y ciertos liderazgos políticos. Como mencioné en este espacio recientemente, la candidatura de Trump estaba llena de mensajes que iban a contracorriente respecto a las élites informativas de corte liberal, pero que conectaron muy bien con un segmento importante de votantes que lo llevó a la Casa Blanca.

Asimismo, en las precampañas de nuestro país hemos escuchado propuestas contraintuitivas acerca de cómo combatir el crimen o de cómo acabar con la corrupción que no conectan con las élites informativas, pero que es factible que sí hagan lo propio con nutridos grupos de votantes.

Entender la naturaleza contradictoria de las opiniones, así como la manera contraintuitiva que está tomando el apoyo político electoral en nuestros días, nos puede resultar de mucha ayuda. Quizás, incluso, bajar el nivel de frustración con las 'incoherencias' que se escuchan en el discurso político actual.

Twitter: @almorenoal

También te puede interesar:
Mi dosis de 'Fuego y Furia'
Preferencias volátiles
2017, ¿buen año o mal año?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.