'Show and tell'
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'Show and tell'

20/06/2018
Actualización 20/06/2018 - 14:28

Un recurso didáctico apropiado para los párvulos es conocido como show and tell (muestra y cuenta). La actividad consiste en pedirles que lleven a la escuela un objeto pequeño y le expliquen a sus compañeros de qué material es, qué forma tiene, para qué sirve y cómo funciona. El propósito es enseñarles a observar, memorizar y describir, al tiempo que pierden 'la pena' de hablar en público.

Esa elemental pedagogía es la que le está aplicando el presidente Donald Trump a sus congresistas. La semana pasada invitó a un grupo de ellos a recorrer un centro de detención de menores migrantes en Brownsville, Texas. Supuestamente la visita era para que comprobaran que opera en buenas condiciones de higiene y seguridad, que se les da un trato correcto y que, de hecho, “viven mejor que en sus países de origen”. Sin embargo, conforme iban pasando por cada sección, los encargados les iban comentando más bien los problemas y carencias que tenían por la falta de recursos. Para que no hubiera duda de lo que se pretendía, a la salida le dieron a cada uno un video en el que se ven chiquillos hacinados y se escucha a muchos llorar. Les advirtieron que al ritmo actual (250 nuevos internos cada día), para agosto habrá que tener lugar para 30 mil infantes. Para ello habrá que alojarlos en carpas erigidas dentro de bases militares. Esa es la forma de Trump para exigir presupuesto y construir instalaciones similares.

Estos centros existen desde hace mucho tiempo. A raíz de una decisión judicial que prohibió que los hijos de los detenidos por cualquier delito permanecieran encerrados con sus padres, la práctica ha sido trasladar a esos lugares a los pequeños en tanto se decide la situación legal de sus progenitores. Cuando éstos son procesados se los entregan a un pariente autorizado o los mandan a un orfanatorio.

En el caso de los migrantes indocumentados las cosas se complican porque los juicios se prolongan por meses y muchas veces no hay consanguíneos a quien encargarlos. Por eso, durante una época, cuando se sorprendía a familias intentando cruzar la frontera, simplemente se les ponía de este lado. Si ya estaban en el interior del país se les daba un citatorio para una audiencia y se les dejaba en libertad. Rara vez se presentaban ante el juez.

Eso cambió en la última década, cuando el flujo de centroamericanos ingresando irregularmente a Estados Unidos se volvió masivo y fue cada vez más frecuente el paso de familias enteras o de muchachos no acompañados. Los sacaban, se quedaban en la frontera mexicana, juntaban dinero para pagarle al 'pollero' y volvían a hacer el intento. El presidente Barack Obama (apodado 'Deportador en jefe') ordenó entonces lo que se llamó deportación lateral, que consistía en dejar detenidos a los varones adultos y expulsar al resto de la familia. Posteriormente aquellos eran llevados al otro extremo del país y pasados a México. Mientras que su esposa e hijos quedaban en Matamoros o Reynosa, el padre aparecía en Nogales o en Mexicali. Era la forma de disuadirlos.

En mayo el Departamento de Justicia anunció que en el futuro a todos los detenidos por la Patrulla Fronteriza se les levantarán cargos y serán presentados ante un juez. Las criaturas que los acompañen quedarán en centros de detención bajo la custodia del Departamento de Salud y Servicios Sociales.

Para explicar el sentido de estas medidas, el procurador Jeff Sessions citó a San Pablo: “la ley es temida por los que se portan mal” (Romanos, 13). El objetivo es convencer a los que quieran migrar sin permiso de que serán perseguidos y que eso significa separarse de sus vástagos. Kirtsjen Nielsen, la secretaria de Seguridad Interior, completó la idea: “los actos ilegales deben tener consecuencias”. Añadió: “no tenemos que pedir perdón por hacer nuestro trabajo”.

Trump está presionando al Congreso para que se reformen integralmente las leyes en la materia y sea más difícil obtener la visa de entrada, la residencia o la naturalización. Trata de reducir la migración en cadena (facilidad de llevar a familiares) y acotar la posibilidad de refugio. Demanda también un fuerte incremento presupuestal para construir su famoso muro y para contratar a más agentes fronterizos y jueces migratorios. Qué triste que los trate como niños.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.