Región clave
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Región clave

COMPARTIR

···

Región clave

28/09/2017
1
   

    

TLCAN
,

Sabemos que el TLCAN impacta en forma y grado diferente a cada una de las regiones de nuestro país. Lo mismo sucede en Canadá y en Estados Unidos. Distinguimos estados o provincias más y menos dependientes de las inversiones y el comercio propiciados por el tratado. Entendemos que hay zonas ganadoras y perdedoras; que sus habitantes se sienten agradecidos o insatisfechos, según sea el caso. Ante la renegociación unos quieren conservar los beneficios y otros revertir lo que perciben como agravios y que, muchas veces, no es otra cosa que incapacidad para competir.

Al buscar un entendimiento mutuamente benéfico es indispensable comprender cuáles son los intereses involucrados, su importancia para las regiones y la fuerza política de que disponen.

De todas las regiones de nuestro vecino del norte, la que tiene mayor trascendencia para nosotros en este trance es el medio oeste. Es una franja de ciudades industriales que va desde el sureste de Wisconsin hasta el alto Nueva York. Alrededor de polos como Detroit, Pittsburgh y Chicago se desarrollaron las grandes industrias automotriz, siderúrgica y de maquinaria, respectivamente.

Diversas circunstancias explican el asiento de la manufactura en el midwest: la expansión hacia el oeste coincidente con la Segunda Revolución Industrial, especialmente con el sistema fabril soportado en motores eléctricos; la cercanía de los yacimientos de carbón, coque y piedra caliza de los Apalaches y de mineral de hierro de Minnesota, Wisconsin y Michigan; el acceso a las materias primas y a los mercados a través de los Grandes Lagos y los ríos, y más delante de los canales, el ferrocarril y las autopistas; la abundancia de mano de obra barata por la continua migración de trabajadores de Rusia, Polonia, Hungría, Grecia e Italia. Quizá lo decisivo fue el incesante incremento de la población americana y de su capacidad adquisitiva, en una época en la que había poco comercio exterior porque China, Europa y la Unión Soviética aspiraban a la autarquía.

Fue eso también lo que los perjudicó. Las industrias del acero y la automotriz se constituyeron como grandes oligopolios centralizados. Sin competencia local o externa, su productividad se fue abatiendo. Para los años setenta ya Japón, Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur habían consolidado una industrialización orientada a la exportación a gran escala. Sus productos, más innovadores, de superior calidad y vendidos a menor precio, fueron invadiendo el mercado estadounidense. Motocicletas y automóviles, electrodomésticos y televisiones, copiadoras y cámaras fotográficas, semiconductores y otros componentes electrónicos desplazaron a las marcas americanas y produjeron un masivo déficit comercial. El midwest entró en declive y miles quedaron sin empleo. El gobierno obligó a los fabricantes orientales de vehículos a poner sus plantas en Estados Unidos. Las empresas reaccionaron mejorando su eficiencia y cuidando más a sus consumidores. En 1983 el dinamismo se recobró pero no así los salarios o las economías locales. La segunda parte del drama empezó con el nuevo siglo. En el marco del TLCAN, parte de la producción se trasladó a México y muchos quedaron cesantes. Con la entrada de China a la OMC, el acero de ese país saturó el mercado y llevó a la ruina a las viejas acerías y fundiciones. Nuevamente se recuperaron, está vez con decisiones más audaces. Para 2010, a pesar de la crisis económica, el medio oeste empezó a cambiar su perfil. Las fábricas se automatizaron y surgieron nuevas compañías de bio, info y nanotecnología. Akron, que fue la capital mundial de la llanta (Firestone, Goodrich y General Tire) es hoy sede de una gran industria de polímeros.

A pesar de ello, el producto per cápita no mejoró, los nuevos trabajos en servicios son inseguros y mal pagados, las ciudades no se acaban de revitalizar.

Donald Trump llegó a la Casa Blanca porque ganó en los estados que componen el 'cinturón del óxido', pero lo hizo con apenas unas décimas más de las que obtuvo Romney en 2012; de las grandes ciudades sólo en Pittsburgh superó a Hillary Clinton. Aun suponiendo que cumpla su promesa de 'regresar' puestos de trabajo, la situación no cambiará como para que su reelección sea segura.

Valdría la pena tratar de incidir en la opinión de esas poblaciones, que según algunos estudios, luego de tantas decepciones, cada vez se convencen más de las bondades del libre comercio.

También te puede interesar:
Empiezan las presiones
El contexto de la renegociación
Inversionistas contra Estados

,

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.