El Príncipe Encantador
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Opinión

El Príncipe Encantador

24/07/2013

 
 
Había una vez un reino muy, muy lejano... del progreso, la igualdad y la justicia llamado Chiapas.
 
 
Un reino bello y extenso, rico en recursos y tradiciones. Bendito por la naturaleza con paisajes inigualables, tierras fértiles, una raza férrea y orgullosa de profundas y milenarias raíces culturales.
 
 
Un reino admirado en el mundo entero. Visitado por gente que atraviesa medio planeta para conocerlo, pero olvidado por sus gobernantes.
 
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Un día en ese reino muy, muy lejano... del progreso, la igualdad y la justicia, despertó la esperanza con el regreso del Príncipe Encantador. Hijo y nieto de una de las familias de mayor linaje y abolengo. De abundante cabellera rubia, grandes ojos azules y una blanca y cautivadora sonrisa.
 
 
El Príncipe Encantador creció y se educó en tierras lejanas, hasta que un día volvió para recorrer el reino y conocer a su gente y sus problemas. ¡Se comprometió a dar la vida si era necesario! Llenó de promesas a los necesitados a cambio de una sonrisa... y un voto.
 
 
Y como en todo cuento de hadas, el Príncipe Encantador se enamoró. Una noche vio por televisión a una hermosa Doncella ¡querida y admirada por millones! Rubia, bella y de enormes ojos azules... ¡como los de él!
 
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Se convirtieron en la pareja ideal. La más fotografiada. La más buscada por las revistas del corazón. Su amor era perfecto... ¡como ellos! Ella sólo tenía ojos para él, y él para ella. Ese fue el problema.
 
 
El Príncipe Encantador comenzó a dedicar más tiempo a su amada novia, que a su amada tierra. Se decía en el reino que sólo pasaba allí una o dos noches por semana. El resto del tiempo corría a los brazos de su amada.
 
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La agenda de trabajo del Príncipe Encantador podía seguirse en los programas de chismes en la tele, en 'Caras' o 'TV y Novelas'. Las imágenes de su amor se captaban lo mismo en playas, bodas, antros, albercas, premiaciones. Besándose en el mar o abrazando juntos un árbol.
 
 
Mientras, la gente del reino muy, muy lejano... del progreso, la igualdad y la justicia, veía cómo su cuento de hadas se transformaba en pesadilla. El hambre y la miseria campeaban por doquier. El pueblo seguía en busca de trabajo, a merced de los caciques y terratenientes.

 
 
Las enfermedades no daban tregua y golpeaban a los más débiles. Los desplazados, que se cuentan por decenas de miles, seguían abandonados. Algunos que se atrevieron a levantar la voz fueron reprimidos.
 
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Así, poco a poco la esperanza se fue apagando.
 
 
A pesar de todo, el Príncipe Encantador sigue disfrutando de su amor sin que nada, ni nadie lo perturbe y su reino sigue a la deriva.
 
 
Ésta historia no tiene un ‘y colorín colorado’, porque no se ha acabado. Tendremos que esperar.
 
 
Por cierto...
 
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Donde andan muy inquietos es en Campeche. Fernando Ortega Bernés apenas rendirá su IV Informe de Gobierno y algunos ya se ven sentados en su silla. En particular, el senador Raúl Pozos Lanz y el diputado federal Alejandro Moreno Cárdenas.
 
 
Andan recorre y recorre -cada uno por su lado, claro-, los 11 municipios de Campeche. No importa si es minúsculo el apoyo, ellos lo dan. No importa si son graduados de kinder o postgrado, ellos los apadrinan.
 
 
Se teme que a partir del 7 de agosto, fecha del informe de gobierno, las hostilidades aumenten entre los suspirantes adelantados. Y como las aguas andan muy revueltas, los ‘colmilludos’ ya manejan a un tercero que acabe con la discordia.
 
 
Entre sus credenciales están 2 victorias electorales, una estatal y otra federal, a diferencia de los alborotados legisladores. Se ha dedicado con éxito a la promoción y atracción de inversiones y al desarrollo industrial y comercial que tanto bien le hace a Campeche.
 
 
Lo cierto es que nadie la tiene segura y que en la lista de suspirantes a la candidatura para gobernador en 2015 aparecerán más de los que se cree.
 
 
Hasta el viernes.
 
 
Twitter: @Cachoperiodista
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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.