Opinión

¡Albricias!

 
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CDMX.

Gil encontró en el Blog de la Redacción de su revista Nexos un sesudo artículo de Ek Francisco Garfias, candidato a doctor en ciencia política por la Universidad de Stanford, que lo dejó con la boca abierta. El título: “Cuando hay marchas, la calidad del aire en la Ciudad de México mejora”. Gamés pensó de inmediato: muchachos relajientos, muy bien, un poco de humor nunca sobra. Mientras leía el artículo, Gilga cayó en una oquedad y se dio cuenta que la cosa iba en serio, Mr. Ek asegura que las marchas mejoran la calidad del aire. Como lo oyen.

Dice este predoctor en ciencia política: “Las marchas, de acuerdo a este argumento, reducen la velocidad de los vehículos, lo cual provoca un aumento de emisiones. Por ejemplo, de acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente capitalina, la reducción de la velocidad promedio generada por una marcha incrementa las emisiones de monóxido de carbono y de óxido de nitrógeno en 53 y 31 por ciento respectivamente. Los daños ambientales que presuntamente provocan las movilizaciones ha generado indignación, y a los manifestantes se les ha acusado de irresponsables”.

QUE HABLE LA CIENCIA
Gil informa que el artículo trae cuadros con bolitas y toda la cosa, líneas que suben y bajan, en fon, lo que se llama un estudio muy completo. Oigan a Mr. Ek: “Qué pasa con la calidad del aire cuando hay protestas en la Ciudad de México?

Datos recientes sugieren que en promedio, los niveles de contaminación disminuyen cuando hay manifestaciones. Este patrón es claro en la figura 1, donde grafico protestas en toda la ciudad y el valor IMECA, que mide la calidad del aire, en cada día laboral. Es negativa: más protestas están a asociadas a menores niveles del índice, es decir a menores niveles de contaminación”.

¡Albricias!, gritó Gil y se dio un manazo en la frente. Mr. Ek ha descubierto algo gordo e imprevisto: cómo eliminar la contaminación en la Ciudad de México. Esto merecería un premio de los grandes con titulares de grito pelón: “Liquida México el problema de la contaminación ambiental gracias a Mr. Ek, un académico de Stanford”.

Así las casas (muletilla pagada por Grupo Higa desde el paraíso fiscal), lo primero que debe hacer la Secretaria del Medio Ambiente es contratar a Rubén Núñez, dirigente de la CNTE, pagarle bien sus servicios y pedirle que organice unas dos o tres marchas en la Ciudad.

De este sencillo modo vamos a disminuir drásticamente la mala calidad del aire. Agora mal: si además contratamos a los simpatizantes de Antorcha Campesina, a los taxistas inconformes, al Frente Popular Francisco Villa, a los militantes de los 400 pueblos, nomás que vestidos, esta ciudad en la que vivimos volverá a ser la región más transparente del aire, como cuando llegó Humboldt.

Desde luego, países poderosos pedirían asesoría y México exportaría a discípulos de Rubén Núñez, de la CNTE, o Martín Esparza, líder universal del SME; nunca a los originales, esos nos pertenecen, como el petróleo y el sombrero de charro. En una de ésas y muy bien pagado, les mandamos a Martí Batres. Un lamento desgarrador hizo añicos el silencio del amplísimo estudio: Ay, mis hijoos académicos. Es lo malo de salir de México, encerrarse en un cubículo y luego caminar en reveries sin rumbo por el campus universitario. Gil felicita desde esta página del Fondo a Mr. Ek Garfias; un pensador así, no lo tiene ni Obama.

MÁS IDEAS GENIALES
En la linea de Mr. Ek, Gilga sabe cómo mejorar la seguridad en diversas regiones del país. Fíjense bien: los gobiernos liberan a sicarios y asesinos sanguinarios, los expulsan a la calle. Las personas obviamente se asustarán y no saldrán de sus casas; en las calles desiertas, los muertos disminuirán considerablemente, pues no habrá a quien cocer a balazos. Deben reconocer que Gil ha fabricado una buena idea, de gran ayuda a la ciudadanía, ¿sí o no? Así es que ya lo saben, procuradores y secretarios de Seguridad: los asesinos en las calles aumentan la seguridad. Oh, sí.

Sí, usted lo sabe, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos.

Mientras se acerca el mesero con la charola que sostiene el Glenfiddich 15, Gil pondrá a circular por el mantel tan blanco un meme, sí un meme de esos que odia Gilga:
–¿Vamos a salir?
–No puedo, tengo el engomado rojo.
–No importa, paso por ti.
–No me has entendido: tengo el engomado rojo.


Gil s’en va.

​Twitter: @GilGamesX

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