¿Y a mí qué con el Banco de México?
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¿Y a mí qué con el Banco de México?

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¿Y a mí qué con el Banco de México?

04/10/2018
Actualización 04/10/2018 - 9:44

Los medios de comunicación han dado una cobertura amplia a la propuesta de Jonathan Heath como subgobernador del Banco de México y aunque parezca extraño, tiene una enorme trascendencia para el futuro de nuestras finanzas personales.

Como banco central, Banxico tiene la conducción de la política monetaria para mantener la inflación controlada y ello incide en forma directa sobre las tasas de interés. Además, junto con la Secretaría de Hacienda, determina la estrategia de intervención en el mercado cambiario. Es decir, es una pieza clave en la estabilidad del país. El hecho que sea autónomo garantiza que se libra de la influencia del Poder Ejecutivo.

En este momento tiene como principal objetivo sostener el avance de los precios en una meta puntual de 3 por ciento, más menos un punto porcentual de margen. En la medida en que la tendencia sea de alza, se induce una astringencia monetaria, acompañada con elevaciones en las tasas de interés. Es lo que ha estado sucediendo de manera reciente.

El aumento en el costo del dinero no es popular porque es un desincentivo al crecimiento económico, por eso, la importancia de su autonomía, pues un gobierno podría provocar una crisis si buscara una mejoría disparando el gasto público sin medida y con un banco central que solapara esa visión.

El temor con López Obrador es la imposición de un enfoque populista que nos sumiera en una espiral inflacionaria y el Banco de México es de los pocos contrapesos, dado que el ahora partido oficial tiene el control de las cámaras de Diputados y Senadores. Sin embargo, la nueva administración propondrá a tres de los cinco subgobernadores miembros de la Junta y además le tocará el relevo del actual gobernador.

Por eso, la llegada de Jonathan Heath al Banco de México es relevante al marcar una señal de hacia dónde se estará moviendo.

En este sentido, el mercado, los principales organismos e incluso los críticos, han visto con buenos ojos esta decisión, dado que se trata de un hombre relacionado con la academia, con el análisis económico y el sector financiero.

Sus posturas han sido serias y apegadas a la teoría liberal.

El otro aspecto del cual debemos estar pendientes, porque luego hay diputados trasnochados argumentando lo contrario, es que siga siendo constitucional el objetivo básico de abatir la inflación y que no se imponga el llamado “mandato dual”, pues las funciones de la institución cambiarían radicalmente al estar también vinculadas con el crecimiento y ello sería la invitación a abrir la puerta a un proceso de incremento de los precios.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.