¿Tormenta perfecta para las finanzas personales?
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¿Tormenta perfecta para las finanzas personales?

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¿Tormenta perfecta para las finanzas personales?

12/06/2018

A principio de año señalé en este espacio que la incertidumbre sería uno de los factores característicos de 2018, situación que ha prevalecido.

Pues bien, la perspectiva se va aclarando y las consecuencias se dan en el ámbito económico y financiero, sobre todo porque la negociación del Tratado de Libre Comercio está convirtiéndose en una guerra comercial con Estados Unidos.

La otra variable relevante es el proceso electoral, en el que López Obrador, candidato con un enfoque disruptivo en la aplicación de la política económica actual, se perfila como el ganador.

Este evento aún no está descontado en el mercado y podría generar “una tormenta perfecta” con una perturbación superior.

El primer impacto será en el aumento de los precios nacionales de los productos que tienen insumos en donde se elevaron los aranceles y que además están relacionados con el tipo de cambio; sin embargo, esto provocaría de manera natural una generalización de alzas por la expectativa de mayor inflación.

Con el afán de buscar la estabilidad, el Banco de México estaría en la obligación de sostener una tasa de interés alta que perjudica a deudores y beneficia a los ahorradores.

Hasta aquí tenemos una afectación que podríamos pensar ha sido una constante reciente en nuestro panorama. El verdadero problema se vislumbra en el mediano plazo en cuanto a un pronóstico de menor crecimiento, pues falta determinar qué tanto se detendría la inversión interna y extranjera.

Esto le pega a los bolsillos de las familias en múltiples vías; desde la posibilidad de no encontrar trabajo o perder el que se tiene, hasta la pérdida de ingresos de las pequeñas empresas por una caída de la rentabilidad o incluso enfrentar una etapa de quebranto.

Sería irresponsable sugerir una receta única al tener todos diferentes contextos, pero sí hay la imperiosa necesidad de revisar las finanzas personales en términos de si los presupuestos de inicio de año siguen vigentes o si requieren ajustes al haberse incrementado los gastos y no los salarios.

Este simple hecho nos presiona a reasignar los recursos y cambiar objetivos, para evitar un sobreendeudamiento.

También podría llevarnos a adelantar alguna compra para garantizar una cotización que pensemos pueda aumentar en forma considerable.

Afinemos las decisiones de inversión porque la volatilidad de las variables financieras conduciría eventualmente a que las grandes ganancias se transformen en pérdidas o muestren un riesgo significativo.

En el terreno de las percepciones, cuidar la fuente de trabajo, y en caso de ser emprendedor, valorar la perspectiva del negocio bajo el nuevo entorno.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.