¿Estás preparado para una recesión económica?
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¿Estás preparado para una recesión económica?

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¿Estás preparado para una recesión económica?

08/11/2018
Actualización 08/11/2018 - 11:29

Me llamó la atención el comentario en redes sociales de un defensor del nuevo gobierno, refiriéndose a los críticos como “economistas de cafetería”. El caso es que los resultados ya no son teóricos, sino tan reales que afectan a ricos y pobres, por eso, independiente de las preferencias políticas es prudente contar con un plan para las finanzas personales en caso de resentir una recesión.

Hasta ahora hemos tenido crecimiento en la producción, aunque insuficiente para ofrecer trabajo formal a todos los que ingresan al mercado laboral. En días pasados se dieron a conocer las cifras al tercer trimestre de 2018 del PIB, que avanzó 2.7 por ciento anual. Para darnos una idea, tendría que incrementarse a un ritmo mayor a 4 por ciento para que se empiece a revertir la problemática del desempleo.

Se equivoca quien diga que no podemos estar peor. En este momento la previsión es de menor crecimiento y además parece cocinarse una tormenta perfecta con la falta de confianza generada entre los inversionistas por el efecto de la cancelación del aeropuerto, la corriente proteccionista global y el cambio de reglas con el Tratado de Libre Comercio.

En el contexto doméstico, en nada ayuda la mayor inflación y el alza de las tasas de interés que encarecen el crédito y limitan los proyectos productivos.

Es cierto, el crecimiento económico es insuficiente, con ganadores y perdedores, mientras que técnicamente entraríamos a una recesión al registrarse una caída en la producción total en al menos dos trimestres consecutivos y una gran diferencia es que el impacto negativo se presenta en todos los sectores.

Tal vez sintamos lejanas de nosotros las cifras de PIB, pero se dejan ver en forma real a través del estancamiento salarial, pérdida del empleo en el entorno familiar, baja en las ventas en los negocios, mayor inseguridad, volatilidad de las inversiones, etcétera.

Eventos como la suspensión de la construcción del aeropuerto hacen esperar que será un arranque de gobierno complicado en cuanto a actividad económica se refiere y muy poco podemos influir en el ámbito macroeconómico.

Lo que sí es factible hacer es tomar las previsiones para enfrentarlo en el terreno de las finanzas personales. Si no sucede y resulta que empezó a darse una mejoría sustancial, tendremos un basamento para otras metas.

El primer reto es ponernos en orden en los gastos, reducir el nivel de endeudamiento y ser precavidos con las decisiones. Debemos cuidar la fuente de trabajo y tener en el radar la posibilidad de perderlo y armar un plan “B” si esto sucede. Hay que entrar a detalle en estos aspectos, dejaré el tema para futuras entregas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.