¿Es redituable estudiar la universidad privada?
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¿Es redituable estudiar la universidad privada?

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¿Es redituable estudiar la universidad privada?

07/06/2018

Para muchos jóvenes viene el tiempo de decidir qué estudiarán y dónde. Al respecto, un padre de familia me compartió su frustración sobre cómo había seleccionado la mejor universidad a su alcance para su hijo y que éste tenía problemas para encontrar un trabajo bien remunerado al concluir.

Hay quien mide el rendimiento sobre la inversión de la educación, es decir, qué tan rápido se recupera el dinero destinado al proceso universitario, como una forma de cuantificar si fue efectiva la capitalización en el recurso humano.

Si pensáramos que la licenciatura en un centro privado tiene un costo de un millón de pesos y que en promedio el egresado gana de inicio 20 mil pesos, estaría retornando su inversión en cerca de cuatro años.

Parte de esta cifra para hacer tus propios cálculos, porque si el salario que se recibiera fuera menor de 12 mil y el costo de la escuela, incluyendo la internacionalización y los idiomas asciende a un millón y medio de pesos, el retorno será en 10 años.

Con estos datos se puede uno preguntar si valen la pena tantos estudios.

Sin embargo, esta medición es limitada, al grado que genera miopía en la toma de decisiones.

Un error frecuente es desdeñar la educación porque de recién graduado, los salarios son superiores en puestos en los cuales es innecesaria la preparación universitaria.

Pero se desestima el potencial de crecimiento cuando se tenga un currículum fortalecido.

Sería una equivocación abandonar la formación de capital humano. La inversión en educación es de largo plazo y sólo bastaría voltear a ver los éxitos de hombres de negocio, empresas e incluso países, que han apostado a proyectos con una perspectiva de maduración muy amplia.

Lo cierto es que a la hora de elegir una carrera o especialidad, es conveniente sondear el mercado para identificar el interés de los sectores productivos y vincular la vocación con la realidad del país.

La elección de hoy tiene serias implicaciones para el mañana, al grado que podría convenir aceptar sueldos bajos de inicio, con tal de avanzar en el área en la que uno posee mayor competitividad y alcanzar mejores percepciones en el futuro.

La preparación es permanente, ya sea con los estudios formales, el auto aprendizaje o la experiencia. La aportación de las aulas trasciende la técnica y permite adentrarse a un mundo de relaciones públicas, facilidad de palabra, trabajo en equipo, metodología de investigación, entre otras cosas, que luego se utilizarán para crecer en una compañía o edificar la propia.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.