¡Cuidado! La avaricia nubla tu decisión financiera
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¡Cuidado! La avaricia nubla tu decisión financiera

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¡Cuidado! La avaricia nubla tu decisión financiera

06/09/2018

En la toma de decisiones financieras, en ocasiones se confunde la búsqueda de las ganancias con la avaricia y ahí radica una buena parte de las equivocaciones que llevan a perder el patrimonio, al dejar de lado el riesgo incurrido o el engaño del cual somos objeto.

Si uno busca la palabra avaricia en el Diccionario de la Real Academia Española se define como “afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”.

La diferencia con el concepto de inversión es el término “desmedido”, cuya determinación es subjetiva, pues bien podemos encontrarnos con distinguidos empresarios que estarían en esta categoría.

Si nos percatamos, un ingrediente indispensable en los fraudes es la avaricia, porque quien lo comete la utiliza para nublar la mente de sus víctimas.

Por ejemplo, los esquemas piramidales prometen grandes rendimientos que son efectivos en un principio y le dan confianza a quien entra. Las ganancias se representan en un estado de cuenta que va aumentando continuamente hasta que la burbuja revienta y el organizador desaparece con el dinero. Para ese momento, muchos ya le habían dado todo su patrimonio.

Otro caso son los defraudadores, que esperan a la salida de un banco para contar historias como “me saque la lotería, pero soy extranjero; deme sólo 100 mil pesos y usted cobre los 5 millones que vale el boleto”. Se explota el sueño de hacerse rico sin esfuerzo.

En las decisiones de los mercados también juega un papel protagónico.

Una situación frecuente es cuando el activo financiero está subiendo de manera constante y se tienen ganancias significativas en comparación con las referencias de ese lapso.

La prudencia indicaría tomar utilidades, sin embargo, la avaricia nos lleva a querer más y alcanzar el pico del rendimiento. Es muy probable que suframos un descalabro por esa ansia desmedida por el dinero, en lugar de dejar a otro ingresar a ese último tramo, donde hay mayor posibilidad de perder.

De hecho, los mercados tienden a ser volátiles al registrar una tendencia larga de ganancias elevadas y empiezan a participar personas que desconocen el funcionamiento, pero que quieren aprovechar “la fiesta”. Este optimismo infla la burbuja y cuando revienta, la estampida de salida provoca un caída estrepitosa para todos.

Un principio expuesto en forma insistente en este espacio es que un rendimiento alto siempre estará asociado con más riesgo, por lo cual debemos evitar que la avaricia nuble la realidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.