¿Cómo nos afecta la ‘sharing economy’?
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¿Cómo nos afecta la ‘sharing economy’?

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¿Cómo nos afecta la ‘sharing economy’?

04/12/2018

Aunque hay controversia en cuanto a su definición, detrás de la 'sharing economy' está la acelerada revolución digital y de la comunicación. Denota un cambio en cómo interactuamos con las transacciones cotidianas y da nuevas oportunidades al manejo de nuestras finanzas.

Otros nombres de este fenómeno son 'collaborative consumption' u 'online sharing' y representan la expresión de actividad a través de canales como Airbnb, Uber, o eBay, entre una infinidad de opciones.

Se trata de cómo los particulares se ponen de acuerdo para ofrecer servicios y productos o prestar dinero. Al principio sólo se deseaba monetizar lo subutilizado, como sería un cuarto en la vivienda; el traslado llevando a una persona en el auto; o vender algo que ya no se necesitaba; pero hoy son cada vez más los que entran con la idea de vincular toda su estrategia de ingreso por medio de este “mercado en línea”, donde conviven lo casero y artesanal con lo profesional.

De esta manera, hay quienes han hecho negocios a gran escala usando este tipo de plataformas.

La revista Harvard Business Review habla también de la 'gig economy', basada en labores temporales con una remuneración por honorarios por un trabajo específico, en lugar de hacerlo para un empleador con sueldo fijo. Según describen, hay más de 150 millones de personas en Norteamérica y Europa Oriental bajo este esquema.

¿Cómo afecta nuestras finanzas? En forma contundente, al cambiar el modo en que consumimos y nos ocupamos.

Viene a mi mente, por ejemplo el caso de un adolescente que vende collares para perros los cuales compra a través de una página china y los comercializa por Facebook o un programador indio que cobra la tercera parte de alguien en México.

Si nos percatamos, transforma las reglas, porque la edad y la distancia dejan de ser una limitante. De hecho, esto está volviendo locos a los gobiernos, que no aciertan a encontrar el mecanismo para regular esta avalancha de intercambio comercial entre particulares directamente, el cual funciona en muchas ocasiones mejor que el formal, desde el momento en que el sistema de valoración genera información suficiente para tomar decisiones eficientes y conocer los riesgos en la elección.

En contrapartida, quien brinda el servicio sabe que de tener malos reviews será sujeto a la penalización del mercado.

Este tema da para más, por lo que te invito a continuar con la lectura en la próxima entrega de este espacio.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.