Opinión

Al parecer esta vez el gasto público sí ayudará

10 febrero 2014 4:47 Última actualización 05 agosto 2013 5:9

 
 
 
Luis Adrián Muñiz
 
 

La semana pasada la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dio a conocer el balance fiscal al cierre del primer semestre del año. La atención del mercado se centró en el comportamiento del gasto público, y no en el dato del balance per sé, que tuvo un déficit de 75.6 mil millones de pesos, casi equivalente al 0.5% del PIB.
Según los datos preliminares, el gasto neto presupuestario se ubicó en 1.9 billones de pesos al cierre del primer semestre del año, cifra 2.3% real por debajo del gasto programado en el Presupuesto de Egresos de la Federación para ese periodo, y 2.8% real también por debajo de lo que se gastó en el mismo semestre, pero del año previo.
 
 
Pese a que estas dos cifras no parecieran del todo alentadoras, detrás de estos porcentajes se encuentra el mal desempeño de este componente en el primer trimestre del año.
 
 
El gasto del sector público de enero a marzo de este año no sólo presentó su peor caída desde 2001, al retroceder 10.4% real respecto al mismo periodo del año previo, sino que restó puntos al crecimiento de la economía por primera vez desde 2004, lo que aunado a un efecto calendario adverso, y a un entorno económico global complicado, resultó altamente nocivo para el país en términos de crecimiento económico.
 
 

La atención del mercado se centró fuertemente en la dinámica de este indicador en el segundo cuarto del año, y muy probablemente lo hará también para lo que resta de 2013.
Si se analizara de forma aislada el desempeño del gasto público en el segundo trimestre del año, las cosas parecieran pintar de mejor manera.
 
 
De abril a junio de este año, el gobierno federal no sólo revirtió la alarmante caída del trimestre pasado, y el retroceso del último trimestre de 2012, sino que hizo crecer su gasto a una tasa real de 4.5% anual, la mayor de los últimos 4 trimestres, y con la cual logró un subejercicio prácticamente nulo durante ese periodo en términos reales.
 
 
Además, existe la expectativa de que este ritmo de expansión en el gasto se acelere en los trimestres restantes del año, en vista del subejercicio que aún existe en términos agregados en distintos ramos del sector público.
 
Pese a que el dato de crecimiento en el gasto público pareciera alentador, aún es pronto para emitir cualquier conclusión, en vista de que la cifra que finalmente incide sobre la demanda agregada de la economía y por ende sobre el crecimiento económico, es elaborada y dada a conocer por el INEGI cerca de diez semanas después de concluido el trimestre.
 
 
Además, este instituto incluye y excluye una serie de conceptos de gasto que hace que la serie que publica no sea idéntica al gasto reportado por la SHCP. No obstante esto, la correlación de ambas mediciones de gasto público, y el crecimiento de éstas (la proveniente de la oferta y demanda agregada del INEGI, y la de la SHCP) pareciera ser suficiente para anticipar que la aportación del gasto público sobre el crecimiento será nuevamente positiva en el segundo trimestre del año, lo cual, al margen de la contribución final, será una muy buena noticia, más aún si se considera el entorno de desaceleración económica global, y la debilidad que la economía mexicana tuvo en la primera mitad del año.
 
 
Vale decir que en los últimos 8 años el gasto público ha aportado en promedio cerca del 7.3% del crecimiento trimestral de la economía, y que el trimestre pasado, en vez de aportar, restó 0.1 puntos al PIB.
 
 

En suma, pese a que es pronto para emitir una conclusión, pareciera que el repunte en el crecimiento del gasto público del segundo trimestre del año podría bastar para contribuir positivamente al crecimiento económico del país, como lo ha hecho habitualmente.
 
 
Esto, aunado a la expectativa de que el gasto público seguirá creciendo en siguientes trimestres, resta presión al gobierno federal, al menos desde el punto de vista de una política fiscal contractiva nociva para el crecimiento. No está de más señalar que la expectativa de crecimiento de la primera mitad del año es de 1.75% según nuestras estimaciones y la encuesta de expectativas de Banco de México al mes de julio, y de 1.65% según los cálculos de la SHCP dados a conocer hace unos días.