Opinión

Al amparo de la noche

   
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PRI

Hoy no vamos a hablar del proceso interno del PRI, o de la resurrección del tapadismo. Habrá muchos artículos y columnas al respecto, y tendremos tiempo de ponernos a mano. Hoy creo que es más importante hacer notar que el viernes por la noche el TEPJF decidió que no hubo exceso de gasto en las campañas de Coahuila, y por lo tanto el gobernador electo es Miguel Riquelme. Lo hicieron en viernes por la noche, sabiendo que este fin de semana estaría dedicado al proceso de 2018, y pocos le prestarían atención.

La decisión del TEPJF es una tragedia. Conozco a Miguel Riquelme y no tengo duda de que hará un buen papel como gobernador, ése no es el problema. El problema es que la elección de Coahuila fue un mugrero, y en lugar de reponer el proceso, el Tribunal decide hacer a un lado pruebas y nombrarlo gobernador. En dos ocasiones, el Instituto Nacional Electoral demostró fehacientemente que los topes de gasto para las campañas se habían rebasado, tanto por Riquelme como por Guillermo Anaya. Procedía repetir la elección, pero el monto de rebase del primero obligaba a retirarlo en esa reposición. El Tribunal rebotó los números, y en la segunda demostración del INE el rebase seguía siendo de ambos, pero permitía que pudiesen participar en caso de rehacer la elección.

Pero no. El TEPJF volvió a burlarse del INE y dio el triunfo al candidato del PRI y del gobernador. Con ello, ese partido, y Peña Nieto, logran medio limpiar su pésimo desempeño en las elecciones de junio pasado, cuando perdieron Veracruz y Nayarit, sacaron a duras penas el Estado de México, y entraron en crisis en Coahuila, la misma que terminó este viernes pasado. Esos malos resultados se suman a la terrible derrota de 2016, cuando perdieron siete de doce elecciones de gobernador. Pero hubo que hacerlo al amparo de la noche, porque el TEPJF toma una decisión sin bases sólidas.

Esto es un problema mayor. Entramos al proceso electoral con las fiscalías acéfalas: la general, la electoral, la que debe enfrentar la corrupción. Lo hacemos con leyes incompletas y discutidas. Pero ahora además lo hacemos con un Tribunal que se ha dedicado a minar el trabajo del INE, y nada más. Como es sabido, no existe recurso legal frente al TEPJF, pero tenemos todo el derecho de reclamar públicamente su actuación.

El problema de fondo de México, todos los sabemos, es la impunidad, que se refleja en los dos temas que más importan hoy a los ciudadanos: corrupción e inseguridad. La impunidad tiene su origen en la discrecionalidad que fue determinante para el funcionamiento del sistema político en el siglo XX. Se aplicaba la ley dependiendo de las necesidades políticas. Bueno, pues eso hace ahora el TEPJF. Normalmente reclamamos a policías y procuradurías el que no vivamos seguros, y a los poderes ejecutivos el crecimiento de la corrupción. Siempre nos olvidamos del Poder Judicial, que tiene tanta o más responsabilidad que los demás.

Debido a la poca importancia de la ley, el Poder Judicial se abandonó por décadas. Por eso no tienen recursos suficientes, pero también por eso ha sido plagado por grupos de interés, que venden sus decisiones. Así como se investiga desde los medios a gobernadores y políticos, así deberíamos hacerlo con jueces y magistrados. Porque sería verdaderamente milagroso que en el mar de corrupción que es este país, tuviésemos un Poder Judicial lleno de gente honrada. Los habrá, sin duda, pero como en todo lo demás, deben ser minoría.

Insisto nuevamente en que este camino que busca restaurar la hegemonía del PRI con herramientas del siglo XX, es verdaderamente peligroso. La gobernabilidad está en juego.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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