Opinión

Ajustes en tipo de cambio y combate a la subvaluación

Una variable por demás importante para que un país pueda ser más competitivo es el tipo de cambio. Cuando un país acumula inflación se encarece respecto al resto del mundo, y una medida para compensar este encarecimiento es depreciando o devaluando la moneda local.

Y al parecer esto es lo que China está haciendo en este arranque del año 2014. Las cifras del Pacific Exchange Database indican que el 28 de febrero de este año el yuan cerró su cotización en 6.1459 unidades por dólar, paridad 1.74 por ciento más alta a la observada el 14 de enero de este año, y nivel del yuan más bajo desde el 27 de junio del año pasado. Ante la reciente caída del yuan, la Administración Estatal de Divisas de China emitió un comunicado señalando que este ajuste es normal y es resultado de correcciones de anteriores estrategias de transacción del yuan realizadas por el mercado.

En el mismo comunicado, la Administración reconoció que las fluctuaciones en ambos sentidos (del yuan) ayudarán a fomentar los balances de ingresos internacionales, a mejorar el ambiente económico externo y a prevenir los riesgos financieros.

Queda claro con este señalamiento que la autoridad china ve el ajuste al tipo de cambio como un elemento que ayudará a su economía a generar mayores ingresos por exportaciones y limitar importaciones (fomentar los balances de ingresos internacionales), y es que en China deben estar preocupados por la manera en que han perdido competitividad en los últimos cuatro años, lo que sin duda ha incidido en su desaceleración económica reciente. Veamos a continuación cómo sucedió esto y analicemos también que ha sucedido con el peso mexicano.

En febrero de 2010, el tipo de cambio del yuan era de 6.829 unidades por dólar en promedio, mientras que el del peso fue de 12.942 unidades por dólar; para febrero de 2014 el tipo de cambio del yuan fue de 6.0822 unidades por dólar promedio, mientras que el del peso se ubicó en 13.294 unidades por dólar. Esto implica que en cuatro años el dólar bajó frente al yuan en 10.9 por ciento, mientras que el dólar subió frente al peso 2.7 por ciento (el yuan se apreció y el peso se depreció). En otras palabras, el tipo de cambio del peso frente al yuan pasó de 1.89 pesos por yuan en enero de 2010 a 2.18 pesos por yuan en enero de 2014.

Por su parte, si tomamos en consideración que en el periodo de enero de 2010 al mismo mes de 2014 la inflación acumulada en China es de 14.7 por ciento y en México fue de 16.5 por ciento, entonces tenemos que, ignorando los posibles aumentos en productividad en cada nación, los costos de producción en China subieron 28.8 por ciento en dólares, mientras que en México crecieron 13.4 por ciento en dólares.

Este importante aumento en los costos de producción de China en términos de dólares es una de las fuerzas que está detrás del reciente ajuste en el yuan, y en la medida en que se siga depreciando el yuan frente al dólar China recuperará parte de la competitividad perdida por inflación, aumento de salarios y revaluación de la moneda.

Por su parte, cabe señalar que el hecho de que el factor tipo de cambio y la inflación hayan hecho que en dólares China se encareciera más que México no explica la evolución de la balanza comercial entre ambas naciones, la cual es cada vez más perjudicial para México; y los datos del INEGI son impactantes.

En el año 2010, México exportó a China bienes por 4.182 miles de millones de dólares (mmdd) e importamos de dicha nación bienes por 45.607 mmdd, por lo que registramos en dicho año un déficit en nuestra balanza comercial por -41.424 mmdd. Para el año 2013 nuestras exportaciones a China sumaron 6.467 mmdd, pero las importaciones de bienes provenientes de dicha nación sumaron 61.321 mmdd, por lo que registramos un déficit en nuestra balanza comercial con China por -54.854 mmdd.

Es decir, el encarecimiento relativo de los productos chinos no fue un factor que sirviera para detener el crecimiento de las exportaciones de China hacía México de 34.5 por ciento en tan sólo tres años, y tampoco evito que el déficit en nuestra balanza comercial con dicha nación creciera en 32.4 por ciento.

El cada vez mayor déficit en nuestra balanza comercial con China implica la pérdida de miles de empleos en México que se trasladan a China. Los más de 61 mil millones de dólares que importamos de China el año pasado, comparados con los poco más 6 mil millones que les vendimos, es un lastre para el crecimiento económico de México y la autoridad mexicana no lo quiere reconocer, y mucho menos tomar medidas al respecto.

Con el ajuste en el tipo de cambio realizado por China queda claro que ellos sí tienen rumbo y saben qué es lo que deben hacer para seguir creciendo fuerte, pero en el caso de México el problema se llama Banco de México, porque ha implementado desde hace muchos años una política monetaria cuya única prioridad es controlar la inflación sacrificando el crecimiento económico y del empleo. Y esto es algo que hemos señalado desde esta columna en muchas ocasiones: las políticas del Banco de México generan una sobrevaluación recurrente del peso en perjuicio de la planta productiva nacional.

El Banco de México se lava las manos diciendo que el tipo de cambio es el que determina la oferta y la demanda, pero la realidad es que el Banxico puede incidir en el nivel de paridad con el nivel de tasa de interés de referencia e incidiendo en las condiciones específicas del sistema financiero.

En este sentido hay que rescatar las palabras que dijo el presidente Enrique Peña Nieto la semana pasada en las que reconoce que México es un país de grandes contrastes sociales. Los secretarios de su gabinete, sobre todo los de Economía y de Hacienda, deben poner atención en los señalamientos del presidente, ya que este asunto debe ser atendido con una política que ponga orden en nuestra relación comercial con China (en la que no hay reciprocidad) y debe haber un combate frontal contra las empresas que realizan importación de mercancías en condiciones de subvaluación y contrabando.

Llama mucho la atención que el 26 de febrero de este año, en el marco de la presentación del libro “Visión Industrial” –escrito por el presidente nacional de Concamin, Francisco Funtanet–, el secretario de Hacienda haya asistido y en el mensaje que dio haya hecho referencia solamente a las reformas estructurales y a la obra pública como piezas de la política industrial, y en ningún momento haya hecho referencia a la necesidad de que el SAT y Aduanas combatan frontalmente el cáncer de la subvaluación y el contrabando.

Y es que este es el problema; los políticos hablan de grandes cambios transformadores (los cuales son importantes), pero no están atendiendo las pequeñas grandes cosas que le afectan al empresario directamente, como la entrada de mercancías al país en condiciones de ilegalidad, la revisión de nuestra relación comercial con China y el contar con un tipo de cambio competitivo.

Director General GAEAP.

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