Opinión

Ajustados

 
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Agustín Carstens, gobernador del Banco de México

Gil lee las noticias relacionadas con la economía nacional y se le pone la gallina de carne. Que la boca se la haga chicharrón a Gamés, pero la cosa está que arde: el gobernador Carstens, nominado por Héctor Aguilar como el oráculo mayor, ha dicho desde el farallón de su vocería que se necesita un nuevo ajuste al gasto público para absorber el golpe de la caída de los precios del petróleo. Si lo dice el oráculo va en serio.

En entrevista con Enrique Quintana, Luis Videgaray dijo que no consideraba necesario un nuevo ajuste al gasto. Quintana ha escrito (o escribió antes de que se diera a conocer; hacerle la barba al director nunca sobra en época de ajustes) que las pérdidas netas de Pemex serían las mayores de la historia. Oh, no, Batman, santos ajustes.

Como dicen los economistas: un madrazo de capital a Pemex o la deuda petrolera se va a los cielos (sin el señor).

Entre que son mangos y son piñas, Lozoya dice adiós con el blanco pañuelo de pie en el andén de las despedidas y Pepe Toño va en el elevador que lo subirá y lo bajará con todo y los precios del petróleo.

Cierto, con los precios de nuestro postróleo todo será bajar. En el amplísimo estudio se oyó un lamento desgarrador: ay, mis hijoos ajustados.

GASTAR MENOS
Como se decía antes: en resumidas cuentas, el secretario de Hacienda ha escuchado al oráculo y su declaración ha puesto a temblar a Gilga: “creemos que debe haber un ajuste en el gasto público, en primer lugar en Petróleos Mexicanos”. Gil lo leyó en su periódico El Universal: “el recorte preventivo que realizará el gobierno federal puede ser de entre 90 mil y 130 mil millones de pesos para el próximo año”.

Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: ¿eso es poco o es mucho? No se burlen, se trata de una pregunta seria. O sea, ajustar el gasto es gastar menos, gastar menos es emprender menos obras, emprender menos obras es crecer menos, crecer menos... ay, mis hijos sin crecimiento.

En estas mismas páginas, Pablo Hiriart ha escrito que el gobierno federal gastó 156 mil millones más de lo presupuestado por el Congreso. O sea que además de todo y toda somos gastalones. Caracho.

Ah, si las cosas fueran más fáciles, meditó Gilga no sin una nube melancólica sobre su dura sesera, si todo ocurriera en la fábula. Esta pequeña reflexión viene a cuento porque Liópez dice que él ahorraría en un dos por tres 500 mil millones de pesos en celulares y gastos de representación de la mafia en el poder. Ah, si las cosas pasaran como uno las concibe en la fábrica de su cabezota. Fin de la meditación melancólica. Ajuste y san, se acabó, a otra cosa.

QUIÉN ES QUIÉN
La Procuraduría General de la República detuvo al alcalde de Cocula, Erick Ulises Ramírez Crespo. Al parecer, cada seis meses detendrán al señor Ramírez y luego lo pondrán en libertad, luego lo volverán a arrestar. Qué divertido. Este alcalde fue arraigado durante 40 días por la PGR el año pasado y de nuevo ha sido detenido y acusado de crimen organizado. O sea que andaba con Guerreros Unidos y con los hermanos Casarrubias Salgado. ¿Cuándo lo ponen en libertad? Nomás para saber.

Por cierto, los peritos argentinos han puesto en la enorme mesa de la vida pública un dictamen en el cual no respaldan la hipótesis de los cuerpos incinerados en Cocula. Según ellos y basados en diversas investigaciones, nadie fue incinerado la noche del 27 de septiembre de 2014 en el basurero de Cocula. La 'verdad histórica' en añicos. No faltará quién diga que Murillo dio una versión edulcorada y de miel para fabricar una gran mentira: sí, en un lugar gobernado por el crimen, la Policía le entregó a un grupo de sicarios a 43 jóvenes estudiantes de Ayotzinapa.

Luego fueron llevados como reses amontonadas en camionetas. Muchos murieron asfixiados, otros fueron sacrificados a tiros. En la alta noche los quemaron. Sus restos fueron tirados al río San Juan. Qué mentirosa versión de miel. ¿Qué ganaría Murillo ofreciendo esta macabra versión de los hechos? Por cierto: hay más de cien detenidos. En fon.

La máxima de Manuel Vicent espetó en el ático de las frases célebres: “El que busca la verdad se corre el riesgo de encontrarla”.

Gil s’en va

Twitter: @GilGamesX

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