Opinión

¿Ahora por dónde 'quimosabi'?


 
Para Ángel Sierra, por las consideraciones que me han permitido ver las cosas con más claridad. 
 
Bien merecería un brindis un secretario de Hacienda que reconoce el papel que tienen las Pymes en la economía y que promueve el restablecimiento del papel que debe cumplir la banca de desarrollo en una economía como la nuestra.
 
Una defensa pública y central del papel tan importante que tienen las Mipymes en la economía, no la hicieron muchísimos secretarios de Economía en pasadas décadas.
 
Hoy parece que los 2, secretario de Hacienda y secretario de Economía, ven con los mismos ojos las cosas.
 
¿Por qué las Pymes?
 
Empresas grandes en México sólo existen 7,448, que representan 0.2% de las empresas, 27% de las ocupaciones y 65% del PIB. Estas empresas no tienen apremios para disponer de financiamiento.
 
Las empresas pequeñas y medianas son 178,753, que representan 4.8% de las empresas establecidas en México. Son responsables de 31% de la ocupación y 26% del PIB. Éstas tampoco lloran por créditos.
 
Las microempresas son 'nada más' 11.8 millones que representan 95.5% de empresas en México y responsables de 42% de las ocupaciones y 8% del PIB.
 
Éstas son las que siempre lloran por financiamiento. Siempre se les niega.
 
En este segmento empresarial, la economía informal tiene asentado su capital. De las 11.8 millones de empresas, sólo 3.5 millones están en la formalidad y 8.3 millones trabajan en la informalidad. Para ellas no hay financiamiento bancario comercial. Cerremos el folder de la informalidad por ahora.
 
Una reforma financiera que restablece el papel de la banca de desarrollo abre un océano de posibilidades (disculpas por el fusil).
 
Entre ellas la atención a un sector marginado que tiene vinculación con una 'cosa productiva' absolutamente estratégica en México: la producción del alimento para los mexicanos.
 
La dependencia del país en la importación de alimentos es radicalmente grave.
 
Desligar banca de desarrollo con el punto del sector social de la economía (banca social) sería inaceptable.
 
Las políticas públicas atienden a la economía formal y se concentran muy concretamente en la empresa mercantil. Si se quiere conseguir una revitalización de la banca de desarrollo, dentro del océano de posibilidades debe estar la atención del sector social, en algunos puntos, con la capacidad de producir esos alimentos que hoy tenemos que importar.
 
¿Cuál es la diferencia entre empresa mercantil y empresa social?
 
En la empresa mercantil se juntan socios que aportan capital y contratan trabajo. En la empresa social se juntan los socios que aportan su mejor activo, que es el trabajo, y contratan capital, cuando hay.
 
Y si la banca comercial ha renunciado a atender al sector social, el que ha tenido que inventar sus esquemas de financiamiento, ¿no sería buen momento para articular entre la banca de desarrollo y la banca social vínculos sólidos?
 
Brinquemos a otro punto antes de tener que despedir la columna; cada año se importan cerca de 10,000 millones de dólares de productos básicos, entre los que destacan: 90% de las oleaginosas, 90% del hule, 70% del cacao, 50% del cacahuate, 55% de la carne de ovino, 20% de la leche, etcétera, entre otros. Podríamos seguirle, pero nuestra 'caja de contenido' es limitada. El asunto es grave, muy grave.
 
Por qué no se da la oportunidad a que con la redefinición del papel de la banca de desarrollo pueda tratar de resarcir el problema de la importación de alimentos con la vinculación entre banca de desarrollo con la banca social, un monstruo dormido que nació y se ha fortalecido como la banca comercial no tiene la menor idea (ni quiere enterarse siquiera).
 
La banca social formal (normatividad del CNBV), está integrada básicamente por sociedades cooperativas de ahorro y préstamo, con una cobertura de 95% de los 1,810 municipios más pobres del país, cuentan con 4.5 millones de socios, tienen activos por 57 mil millones de pesos, y según datos de la misma Bancaria, tienen una cartera de 47,000 millones, que le dan 3 vueltas durante el año, con una tasa promedio de 1.6 mensual y una tasa de morosidad de 4% en promedio, y todo con recursos propios que captan de ahorros a la vista, a los que les pagan 6% anual, por lo cual no pueden prestar de mediano o largo plazo para la producción y, en consecuencia, se aplican básicamente al consumo, pues no tienen fondeo directo de la hasta ahora 'supuesta' banca de desarrollo, y los que llegan a tener lo reciben por medio de la banca comercial, con el consecuente encarecimiento del servicio.
 
¿Por qué no permitir que la banca de desarrollo rehabilite la producción alimentaria (primero tendrá que rehabilitarse la capacidad productiva de la tierra) ligándose con la banca social, y al tiempo sustituye progresivamente la grosera importación de básicos y se combate parte del hambre que se radica en este sector primario de la economía?
 
Ahora Economía, Ildefonso Gallardo, por conducto del Inadem, Enrique Jacob Rocha, tienen un diagrama de voluntades y vocaciones productivas regionales. Luis Videragay le sabe al asunto y quiere volver a mover a la banca de desarrollo, y en la agenda no está desaparecerla, como fue el caso en los 2 sexenios previos.
 
Momento para poder preguntar: ¿Es por ahí, 'quimosabi'?
 
El vocablo 'kemosabe', de los indios potowatomie (zona del estado de Michigan, en Estados Unidos) fue retomado para dar el nombre con que un indio llamado Toro se dirigía a un amigo suyo cowboy conocido como el Llanero Solitario, y que dio origen a una serie televisiva durante los años sesenta.
 
En Estados Unidos existe un campo de niños llamado Kee Mo Sah Bee, derivado en 'Trusted Scout' o también reconocido como FaithfulFriend (amigo confiable).
 
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