Opinión

Ahora lo difícil, gobernar: Nuevo León

 
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Monterrey

Ahora viene lo difícil para los nueve gobernadores electos, que ya tienen que enterarse de los asuntos que enfrentarán llegando, además de la seguridad y la política, la situación económica, social y financiera del estado que gobernarán por seis años.

Tendrán que informarse más allá de los slogans de la realidad económica del país, dado que empiezan sus gestiones cuando los precios del petróleo están por la mitad desde mediados de 2014, y así se mantendrán por lo menos los primeros años de sus gobiernos, y se encontrarán con que son dependientes de las transferencias federales, con una recaudación participable compuesta en una tercera parte de los recursos petroleros.

Se enterarán que su presupuesto no comprometido es insuficiente para el estado y los municipios.

Tendrán que decidir solos sobre quiénes tienen la capacidad y experiencia para formar parte de sus gabinetes. No es suficiente la confianza o la amistad, tendrán que escuchar, pero la decisión la tomarán ellos. Nombrar a quien te digan, no es garantía de nada. Ojalá recuerden que necesitan colaboradores, no socios, por lo que deberán incorporar a funcionarios que les digan la verdad, no el “sí señor”, en fin, valdría la pena que leyeran El Otoño del Patriarca, de Gabriel García Márquez.

Áreas particularmente sensibles, además de la Secretaría General de Gobierno y la de Desarrollo Social, son las de Finanzas y el Órgano Interno de Control.

Deberán partir de un diagnóstico fiscal y económico de su estado y un proyecto de mediano plazo, analizando lo que reciben y lo que pueden hacer. Conservar lo bueno y hacer a un lado lo que no funcionó, pero no correr a todos los que ya estaban.

Los nuevos gobernadores no deberán empezar sus gestiones con decisiones mágicas como la reestructura de la deuda o solicitar más deuda como lo hicieron en Zacatecas, o ceder a la tentación de jinetear los recursos municipales.

Veamos primero a Nuevo León, cuya situación es más difícil, a pesar de su riqueza. Es la entidad con mayores problemas financieros. Su deuda creció exponencialmente estos años, la cual asciende a 66 mil millones de pesos, sin sumar los Bonos Cupón Cero del Fonrec para aportar al Fonden y los del FISE. La misma equivale a 209 por ciento de sus participaciones, y sólo le ganan Coahuila y Quintana Roo; en relación al PIBE, la deuda neoleonesa equivale al 4.9 por ciento, arriba del promedio del 2.9 por ciento.

La deuda de Nuevo León en monto, es la segunda después del DF a nivel nacional, pero con un PIB 10 puntos menor y con un peso de sus ingresos propios, muy lejos de la mitad del DF. De hecho la mayor parte de sus ingresos propios están comprometidos en las bursatilizaciones. Dato grave que el 80 por ciento de sus participaciones están afectadas.

Afortunadamente Fernando Elizondo es un buen financiero y fiscalista, como secretario de Finanzas, fue un hombre disciplinado, austero, honrado y capaz. Conoce la prudencia y tiene un equipo versado también en ello, como Carlos Garza.

Por cierto, la primera iniciativa para regular el sobreendeudamiento de las entidades federativas, planteada en el Senado de la República, fue de Fernando Elizondo siendo senador. Su paso por la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales fue afortunada. Poco después fue gobernador interino y lo hizo bien.

Fue un representante eficaz de la Oficina de la Presidencia durante la Primera Convención Nacional Hacendaria, que representa un hito en la historia del vapuleado federalismo fiscal mexicano. Luego fue secretario de Energía.

Ese es un buen perfil para un estado sobreendeudado, sin recursos propios disponibles, una entidad federativa que sólo recibe el 4 por ciento de las participaciones del Fondo General, cuando su PIBE es del 7 por ciento, etcétera.

Twitter:@davidcparamo

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