Opinión

Ahmed Tumé intenta detener a Al Qaeda en Siria


 
Continúa el estira y afloja en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la resolución que estipulará los términos del desarme químico de Siria Washington y la OTAN los quieren durísimos, mientras Rusia sigue apostando a la defensa de su aliado árabe y ya con la Asamblea General encima, que se pronunciará en contra de un ataque de Estados Unidos, así como el G-20, los rebeldes eligieron nuevo primer ministro para su “gobierno provisional”.
 
 
Hablamos de Ahmed Tumé, ganador el sábado en Estambul, Turquía, del puesto con 75 de los 97 votos emitidos por la Coalición Nacional Siria, que esta vez espera hacer buenas las expectativas de sus protectores occidentales, qataríes y sauditas para superar las divisiones y dar credibilidad a la unidad de los opositores. De 48 años y exprisionero político en la provincia oriental de Deir el Zor, Tumé, un islamista moderado, deberá seleccionar un gabinete de 13 miembros y asentó que su prioridad será restablecer la estabilidad en las “áreas liberadas” y mejorar la seguridad y sus condiciones de vida.
 
 
Entrevistado por Reuters, el dirigente no eludió la realidad de un conflicto en el que cada vez cobra mayor fuerza el extremismo cercano a Al Qaeda del Frente El Nosra y del Estado Islámico de Irak y Levante crecen los enfrentamientos en las provincias de Aleppo e Idlib entre estos grupos y el “moderado” Ejército Sirio Libre (FSA), favorito de Estados Unidos, y subrayó que el “reto ideológico” es disminuir la influencia del pensamiento de Osama Bin Laden.
 
Respaldo saudí
 
Respaldado por el presidente de la coalición, Ahmed Yarba, un líder plenamente identificado con Arabia Saudí, Tumé, dentista de profesión encarcelado en varias ocasiones hasta que tomó la senda del exilio, indicó que “encima de la destrucción, la muerte y el desplazamiento que el régimen ha generado, la gente ahora sufre por la conducta de los militantes. El pueblo está a la búsqueda de la libertad, no de un despotismo más profundo”.
 
 
Agregó que muchos de los seguidores de Al Qaeda se adhirieron al grupo simplemente porque fue el único capaz de proporcionarles armas para combatir al gobierno de Bashar el Assad, además de repartir alimento a la población. “Se hicieron susceptibles a la idea de que la religión no puede reinar a menos de que haya un Estado confesional, pero eso no lo dice el islam”, aseveró.
 
 
La semana pasada, sin embargo, fuertes choques estallaron entre una facción yijadí y el FSA en la misma provincia de Deir el Zor, fronteriza con Irak. Para agravar las cosas, Ayman el Zawahiri, jefe de Al Qaeda, pidió a sus fieles en Siria no aliarse con las guerrillas apoyadas por Occidente y las monarquías del Golfo Pérsico.