Opinión

Agustín Carstens, 'Gangman Style'

 
1
 

 

Carstens anunció su renuncia del Banxico este jueves. (Cuartoscuro)

En exactamente un año la tasa de interés objetivo ha pasado de 3.00 por ciento a 5.75 por ciento, prácticamente el doble, gracias a seis incrementos. Un apretón monetario brutal por parte del Banco de México. Nada menos que 275 puntos base, mientras que la Reserva Federal lleva dos aumentos de 25 puntos cada uno en los mismos 12 meses. Eso de que Banxico 'sigue' a su par estadounidense parece una broma.

Para aquellos apasionados en seguir a la Junta de Gobierno del Banco Central como antes los sovietólogos escudriñaban la conducta del Politburó, las posibilidades son numerosas. Lo cierto es que el aumento fue mayor al esperado. Mientras que Janet Yellen parece una quinceañera bailando pausadamente el Danubio Azul con sus chambelanes, Agustín Carstens y su pléyade de subgobernadores al parecer prefieren el estilo del rapero PSY en Gangman Style.

¿Un regalo de despedida que Carstens deja a la economía mexicana?

Improbable. No tiene por qué reafirmar su reputación, o autonomía, con rudezas innecesarias.

¿Medida preventiva por un futuro chipotazo inflacionario? Sin duda, hay varios factores en esa dirección. Primero viene el llamado 'gasolinazo' apenas arranque el año. La reforma energética fue sin duda extraordinaria (y los resultados de la Ronda 1.4 son para celebrar) pero el timing difícilmente pudo ser peor. Cuando se aprobó todo el andamiaje legal, en 2014, inició un desplome en el valor del crudo.

Ahora que inicia la liberalización en los precios de las gasolinas, ocurre con el peso desplomado y el petróleo en recuperación. Antes flotar el peso significaba que se hundía, ahora liberalizar las gasolinas significará que suban. El golpe inflacionario de corto plazo puede ser, literalmente, brutal.

Pero aparte estuvo la puntada de los salarios mínimos. Ganó la demagogia iniciada por el gobernante capitalino (demagogia que ahora chorrea en la Constitución local que cocina). El incremento fue de 9.6 por ciento, el más elevado en décadas. ¿Habrá 'efecto contagio' en negociaciones colectivas? No se sabe, pero Banxico no puede esperar a ver qué pasa.

Lo patético es que quienes ganan el salario mínimo en la economía formal (registrados en el IMSS) son unas nueve mil personas. El precio de esa demagogia empezó a pagarse ayer.

Para cerrar un mes que será brutal, Donald Trump tomará posesión el 20 de enero. Su efecto sobre el peso puede ser demoledor. Hasta el momento el grupo de “Trump puede ser bueno para México” no tiene mucho de dónde agarrarse, pero se vale soñar. Carstens y su equipo no pueden darse ese lujo, y prefieren anticiparse a una probable pesadilla.

Lo indudable es que el incremento en las tasas tendrá un impacto directo sobre el crecimiento, desacelerándolo. El costo a pagar en términos de PIB será significativo. Es casi un hecho que la economía mexicana crecerá menos de 2.0 por ciento en 2017. Ojalá el Gangman Style de Carstens sea lo necesario y no excesivo.

Twitter: @econokafka

También te puede interesar:
Última oportunidad, Peña
¿Carstens el suave?
México ya está jodido