Opinión

Aguascalientes: ¿elección extraordinaria?

   
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Martín Orozco Sandoval. (cuartoscuro)

A menos que las autoridades de los Tribunales Electorales digan lo contrario, es probable que en lugar de toma de protesta para gobernador en el estado de Aguascalientes, el 1 de diciembre próximo, lo que antes verán los habitantes de esa entidad es un resolutivo que determine la realización de una elección extraordinaria para elegir a su gobernador, lo anterior si se confirman las diversas irregularidades por los que algunos partidos como el PRI y Morena impugnaron después de la elección del pasado 5 de junio, donde resultó ganador el panista Martín Orozco Sandoval con una ventaja de apenas dos puntos porcentuales sobre la priista Lorena Martínez Rodríguez.

En caso de que la sentencia del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) favorezca a los partidos impugnantes por la serie de anomalías que se registraron antes y durante esos comicios, será la segunda ocasión que en la entidad se tenga que restituir comicios, porque hay que recordar que en 2015 la elección para al diputado federal de distrito electoral 01 se tuvo que repetir en diciembre de ese año por considerarse que en la primera jornada hubo lo que comúnmente se conoce como “mano negra”, es decir, se presentaron diversas irregularidades que fueron denunciadas por diversos participantes y la elección se fue a una segunda vuelta para designar al legislador que formaría parte de la actual LXIII legislatura.

Para el caso de la elección para gobernador, el panorama jurídico presenta características similares por las causas que el TEPJF decidió un elección extraordinaria para el distrito 01, ahora se habla de que “por error humano” 2 mil 800 votos a favor del PRI no fueron computados por el Instituto Electoral de Aguascalientes, lo que en principio da fe de la serie de fallas que se presentaron en la elección donde resultó electo el candidato del PAN.

A ese error, hay que sumarle el hecho que el tribunal electoral tendrá que valorar otros elementos que en su momento influyeron en los resultados de la elección para el gobierno estatal, como fue el caso de la abierta participación del clero católico. De esa intromisión hay información pública que señala que previamente a la fecha del día de elecciones los representantes religiosos, en Aguascalientes, promovieron entre los feligreses emitir “un voto razonado a favor de los candidatos acordes con los principios de la Iglesia”. Hicieron incluso un llamado abierto a rechazar la propuesta presidencial que reconoce la unión entre personas del mismo sexo y su posibilidad de adoptar un hijo.

En ese contexto, el TEPJF tendrá que mostrar oficio y sancionar también la intromisión eclesiástica en asuntos ajenos a la fe, ya que existe un precepto constitucional que les impide participar en promoción del voto y todo tipo de actos políticos, como lo hicieron los curas en tierras hidrocálidas, eso si no queremos que los llamados a misa sigan sucediendo en la elecciones por venir.

De anularse el proceso electoral, los hidrocálidos por cuarta ocasión tendrían que asistir a las urnas en apenas un lapso de dos años, pero más allá del fastidio que para algunos ciudadanos pudiera representar esta acción, sin duda una nueva jornada daría fortaleza a las instituciones electorales y mayor confianza al electorado para seguir participando en este tipo de actos propios de nuestra vida democrática.

Suerte, Aguascalientes.


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