Opinión

Agua y votos, la disputa en Sonora


 
El agua es al ser humano lo que los votos a los políticos. Sin ellos, ninguno sobrevive. Eso lo sabe, y muy bien, el gobernador sonorense, Guillermo Padrés.
 
La historia es añeja, compleja y sencilla a la vez. Hermosillo, capital de Sonora, sufre de escasez de agua históricamente. Ningún gobierno ha sido capaz de satisfacer como se debe ese derecho de cualquier ser humano.
 
El gobernador Guillermo Padrés decidió en 2010 dotar de agua a los hermosillenses, cosa que suena muy bien. Pero para hacerlo decidió, ¿por qué no?, quitarle el agua que recibían los productores agrícolas del sur del estado y la tribu Yaqui que, por cierto, ya en los años 70 había sido despojada del agua que le pertenecía por un decreto del priísta Luis Echeverría.
 
Los yanquis siempre han sido dueños de esas tierras. Incluso, antes de que México existiera como país, y el gobierno ya les quitó su agua 2 veces.
 
Le decía que en enero de 2010 Guillermo Padrés presentó el programa “SONORA SÍ” para abastecer de agua a todo el estado.
 
Evidentemente, el eje del programa es el Acueducto Independencia para llevar agua a la ciudad de Hermosillo, y de inmediato se convirtió en la obra más polémica.
 
El 2 de junio de ese 2010, Padrés anuncia la construcción del Acueducto Independencia con una longitud de 172 kilómetros para transvasar 75 millones de metros cúbicos de agua de la Presa “El Novillo” a la ciudad de Hermosillo y garantizar el abasto 24 horas al día. La inversión: 3,680 millones de pesos.
 
Hasta ahí todo sueña muy bien, pero el asunto tiene varios bemoles. Para empezar, esa agua ¡pertenece a los Yaquis! Además, la Comisión Nacional del Agua aún no autoriza el transvase. De inmediato, los productores agrícolas del sur de Sonora protestaron y se opusieron al acueducto.
 
La Suprema Corté de Justicia de la Nación analiza dos juicios de controversia constitucional sobre el Acueducto Independencia. Uno promovido por el Municipio de San Ignacio Río Muerto, y otro por el Municipio de Cajeme. Además, los magistrado atrajeron 7 juicios de amparo promovidos por agricultores del Valle del Yaqui y un juicio agrario promovido por la etnia Yaqui.
 
En el Palacio de gobierno de Hermosillo hay preocupación, porque el gobernador Padrés podría ser declarado culpable de desacato, desaforado y destituído.
 
Pero todo eso poco le ha importado a Padrés. No ha escuchado a los afectados, acusándolos de estar manipulados por el PRI. Y no dudo que haya priistas que estén haciendo lo que pueden para tumbarlo, pero en este momento cualquier argumento partidista, no importan las siglas ni el color, está de más.
 
La carretera internacional a Nogales está bloqueada desde hace un mes por los agricultores afectados y ninguna autoridad estatal o federal, ninguna, se ha sentado a dialogar con ellos.
 
Padrés se sale por la fácil e intenta dejar la “papa caliente” en manos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dice que ellos decidirán si se deja sin agua al 80% de los hermosillenses.
 
Como buenos norteños, claros y directos, muchos sonorenses, particularmente del sur del estado, han demostrado su repudio al gobernador Guillermo Padrés, quien ha teni- do que cancelar su asistencia a varios actos públicos.
 
Ésta historia tiene alrededor muchos otros hechos, detalles, sospechas y ¿coincidencias?
 
Le contaré de ellas el lunes.
 
Twitter: @cachoperiodista