Opinión

Agricultores y la industria alimentaria de EU defienden el NAFTA ante Trump

 
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ME TLCAN. (Especial)

El pasado 24 de enero 133 empresas particulares vinculadas con la producción, procesamiento y exportación de alimentos hicieron llegar un documento al presidente Donald Trump en el que explican la importancia estratégica que tiene para la Unión Americana el TLC calificándole como un “negocio redondo” para los Estados Unidos.

Es evidente que no todos comparten la idea de un NAFTA del que sólo México (y suponemos que Canadá también ya que refleja un superávit comercial prácticamente igual al que tiene México con Estados Unidos) ha obtenido ventajas. De manera respetuosa pero sin dejar cabos sueltos, las empresas más relevantes de la Unión Americana defienden ante Trump el NAFTA y lo reiteran como un recurso que ha dejado notables beneficios a su país.

Estas 133 empresas vinculadas a la producción, procesamiento y posterior exportación comprometen su apoyo a las políticas de la actual administración federal estadounidense, y dejan en claro el beneficio que le ha representado a Estados Unidos el tratado de libre comercio con Canadá y con México, que ha propiciado importantes inversiones transfronterizas, alineación de políticas públicas, cooperación relevante, conseguir innovaciones significativas y el haber obtenido incrementos de productividad que sitúan a la Unión Americana en posiciones destacadas en el escenario global frente a otras regiones del mundo.

En la carta, bajo el título de Us Food and Agriculture Dialogue for Trade, las empresas medianas y grandes más importantes en el ramo se identifican como 'el corazón de la América rural' e integrantes de una “cadena de valor que alimenta a Estados Unidos y los ofrece por igual al consumidor global” con la calidad, seguridad y a precios asequibles.

Esas empresas se definen como simpatizantes de un diálogo para el comercio que permita preservar y ampliar los avances que el NAFTA ha ofrecido a los socios comerciales y que amparan 15 millones de puestos de trabajo en la Unión Americana.

Los firmantes de una carta que fue entregada a la Casa Blanca para su lectura argumentan que en los pasados casi 50 años ese sector, el que produce alimentos, los procesa y o bien los ofrece al consumidor local o los exporta a distintos países, ha conseguido un superávit comercial, afirman, por más de 130 mil mdd y tan sólo en 2015 generaron una derrama en el sector por 423 mil millones de dólares.

La misiva habla también de la manera significativa en la que, desde el inicio del NAFTA, su cuota de producción que se exporta ha aumentado significativamente tanto en volumen como en valor, y explica parte de esa expresión “valiosa y exitosa” de la economía norteamericana. El NAFTA, subrayan, es “una parte clave de nuestro éxito internacional”.

Luego de decirse dispuestos a contribuir con las estrategias del nuevo gobierno y de sumar para que la economía de su país siga experimentando una expansión, explican que todo ello debe explicarse gracias a la colaboración con “nuestros vecinos más cercanos”, lo que ha facultado que la región sea competitiva y exitosa en materia económica, gracias a la cooperación y alineación de objetivos y de lineamientos de políticas públicas comunes.

“Desde el TLC la industria de la alimentación, desde su parte productiva y de procesamiento hasta de exportación, es cada vez más eficiente, pero sobre todo innovadora”, sostienen los firmantes.

Reconocen no obstante, áreas de oportunidad que permitirían salvar algunos pequeños obstáculos que aún persisten para ahondar el comercio entre la región y poder enfrentar de manera conjunta la competencia en otras regiones.

No obstante, el documento destaca que la agricultura con vocación exportadora de Estados Unidos se ha cuadruplicado al pasar de 8.9 billones de dólares (norteamericanos) en 1993 a 38.6 billones de dólares en 2015.

Hoy gracias al NAFTA “tenemos un comercio libre de aranceles y sin restricciones contingentarias”. No obstante, aún existen posibilidad de superar algunas barreras para las exportaciones norteamericanas, lo que no ha impedido que crezca a mayor ritmo la productividad que la demanda interna. Tanto la agricultura como la industria alimentaria dependen de los mercados de exportación para consolidarse y apoyar el crecimiento del país, sostiene el escrito.

Algo así pudiera hacer la industria automotriz norteamericana, que sería una de las más afectadas por las ideas de Trump de cambiar los términos originales de intercambio, procurando una ventaja para sus trabajadores en un momento histórico en el que la Unión Americana despacha con el índice de desempleo más bajo de los pasados 10 años.

Ciertamente hay muchas áreas de oportunidad en el TLC pero siempre pesa y ahora más que nunca en 25 años, la idea de que las partes tomen sus cosas y salgan a escribir nuevos capítulos en la historia del comercio mundial.

Nunca faltan los locos aventureros.

Correo: etj@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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