Opinión

Agréguele unos ceros

 
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[El dólar se vende hasta en 13.28 pesos. / Bloomberg] 

Una vez más la prensa publicó 'descubrimientos' de cómo a través de sofisticados esquemas financieros se oculta dinero en el mundo. Tal y como lo mencioné anteriormente en mi artículo “Los intocables”, las estrategias que se utilizan para ocultar fortunas en paraísos fiscales siempre han sido públicas. La diferencia es que la lista de nombres publicada en esta ocasión pasó de una decena a algo más de una centena. La realidad es que ésta se quedó corta en al menos tres ceros.

Existen 92 naciones que utilizan el secreto financiero y los paraísos fiscales para esconder dinero y hay toda una industria global desarrollada en la que participan bancos, abogados, firmas de contabilidad y proveedores especializados que diseñan estructuras y 'productos' para sus clientes.

Déjenme mostrarles, en una transcripción casi directa de su reporte de 2015, cómo el Tax Justice Network (TJN) presenta el problema de flujos financieros desde las naciones pobres a los paraísos que las naciones ricas han creado. “(…). Hay entre US $21 y US $32 trillones (en inglés) de riqueza financiera privada, que no paga impuestos o está ligeramente gravada en jurisdicciones secretas en todo el mundo. (…). Los flujos financieros transfronterizos anuales se estiman en US $1 a US $1.6 trillones (en inglés) en fuga de capitales”.

La información es pública y puede consultarse en www.financialsecrecyindex.com (FSI).

Los problemas de los paraísos fiscales van más allá de lo impositivo. Al proporcionar secreto, la banca offshore corrompe y distorsiona los mercados y las inversiones, dándoles una forma que nada tiene que ver con la eficiencia. Los proveedores más importantes de secreto financiero para albergar activos no son, en su mayoría, “pequeñas islas rodeadas de palmeras como muchos suponen, sino algunos de los países grandes y más ricos del mundo”.

Las implicaciones del secreto financiero para la política de acumulación de poder global son enormes y ayudan a explicar por qué durante tantos años los esfuerzos internacionales para acabar con los paraísos fiscales y el secreto financiero han sido tan ineficaces, pues los países ricos, receptores de estos gigantescos flujos, son quienes establecen las reglas del juego.

¿Quiénes son los principales receptores de esos dineros? De acuerdo al FSI, en primer lugar aparece Suiza, en el segundo Hong Kong, en el tercero Estados Unidos, en el cuarto Singapur. Panamá aparece en el cabalístico trece.

Así es, la cándida y bucólica Suiza, el potente Estados Unidos y dos pequeñas naciones de crecimiento veloz como Hong Kong y Singapur, que aparecen en la lista de transparencia internacional entre las menos corruptas del mundo, son quienes encabezan la lista de receptores. Y aportaré algo más: aunque Reino Unido aparece en el puesto 15, si se combinan todas sus islas del Commonwealth con paraísos fiscales, ocuparía el primer lugar.

Es fácil entender por qué empresas e individuos quieren utilizar estos sofisticados esquemas offshore, pero la pregunta que pocas veces se hace es: ¿cuál es el incentivo que motiva a los países a participar en la industria del secretismo financiero? La respuesta nos la da el Sr. James R. Hines Jr., en su artículo Do Tax Haven Flourish. El promedio anual del PIB per cápita real en esos países offshore, cuenta Hines Jr., creció alrededor de 3.3 por ciento entre 1982 y 1999, mientras que en el resto de los países lo hizo en 1.4 por ciento.

Según la BBC, el valor del mercado inmobiliario de Londres es mayor al PIB de Brasil gracias a que oligarcas de medio mundo han lavado dinero comprando propiedades en forma anónima. El secreto es un mecanismo de poder. Esto es, el secretismo financiero es parte de la matriz de crecimiento económico de los países desarrollados, en muchos de los cuales antes fue el colonialismo y, con o sin él, la esclavitud.

Opine usted: rogozinski@mitosymentadas.com

Twitter: @JaqueRogozinski

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