Opinión

¿Afectará al turismo mexicano el resultado electoral en EU?

 
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Benito Juárez, Cancún

Mientras en Estados Unidos la moneda electoral está en el aire, valdría la pena preguntarnos si en la industria turística mexicana, a todos los niveles -desde los empresarios y gobierno hasta los empleados indirectos-, deben estar preocupados por el resultado de esta contienda entre Hillary Clinton y Donald Trump. ¿De qué manera nos afectaría, dependiendo de quién gane?

Hace 41 años que el sector turístico nacional no se ve dañado por un conflicto producido desde los más altos niveles de alguno de los gobiernos de México o Estados Unidos. Muchos de los lectores sabrán o recordarán que en 1975, por órdenes del entonces presidente Luis Echeverría, nuestro país votó en la ONU a favor de una resolución presentada por un grupo de países árabes que postulaba que el sionismo es una forma de racismo.

Varias fueron las reacciones en contra del gobierno mexicano. Una de ellas fue un desplegado que poco después apareció en el New York Times, en el que se solicitaba expresamente a los judíos de Estados Unidos abstenerse de viajar a México y de hacer negocios con exportadores e importadores mexicanos, lo cual derivó en la cancelación de treinta mil reservaciones de hotel y de varios congresos, lo cual mostró la vulnerabilidad de nuestro país ante Estados Unidos en materia turística, ya que entonces –como hoy en día— nuestra dependencia en este sector de la Unión Americana es muy alta (Historia de México en el siglo XX. Gloria M. Delgado de Cantú. Pearson Prentice Hall).

Y, aunque el encargado oficialmente de arreglar el problema, siguiendo los canales diplomáticos normales, fue el entonces canciller Emilio O. Rabasa, cuentan quienes atestiguaron esta vieja historia que quien en realidad arregló el conflicto con los judíos estadounidenses fue el expresidente que estaba al frente del Consejo Nacional de Turismo (la Secretaría de Turismo aún no cumplía ni un año de haber sido creada, con Julio Hirschfeld Almada como titular).

Salvado ese escollo hace más de cuatro décadas, los estadounidenses mantienen su predilección por vacacionar en nuestro país, principalmente en destinos de playa: Riviera Maya, Cancún y Los Cabos, además de la Ciudad de México; en los últimos cuatro años el 18 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos que salieron de su país, en promedio, lo hicieron hacia el nuestro; en 2015 sumaron 8.6 millones de turistas, tan sólo los que llegaron en avión. Así, hoy como ayer, la Unión Americana se mantiene como nuestro principal emisor de viajeros y, por lo tanto, nuestra dependencia turística de ellos sigue muy alta y en continuo aumento.

Trump ha amenazado con cancelar el Tratado de Libre Comercio que conjuntamente tienen con México y Canadá; pero no es el único, Clinton también dijo durante su campaña electoral que habría que revisarlo.

¿Eso nos dañaría?

Según algunos expertos, no. Una ponencia presentada a título personal por del Secretariado de la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), durante el cuarto simposio de América del Norte sobre evaluación de los efectos ambientales del comercio, titulada 'TLC, turismo y medio ambiente en México', efectuado en Phoenix, en 2008, afirma que las inversiones provenientes de Estados Unidos, antes y después de la firma del TLC, son mayores que las de Canadá, con tendencia al alza, por lo que señala: “No se concluye que el TLC sea un importante promotor del sector turismo en México”. Desde antes del Tratado ya había grandes flujos de turistas estadounidenses y canadienses a nuestro país, cuya presencia se ve más influida por otras variables, como devaluaciones del peso, seguridad y huracanes.

Por su parte, el catedrático coordinador de la licenciatura en Negocios Turísticos de la Universidad Autónoma de Querétaro publico en 2004 un texto: 'El TLC y su impacto en la actividad turística', en el que sostiene que el promedio de millones de turistas que tenemos anualmente no depende tanto de los tratados de libre comercio –México ha firmado más de 40 con diversos países–, sino de una estrategia de largo plazo para posicionarnos como una fuerte marca país.

“Vale la pena insistir en que el crecimiento del sector no ha sido por una acción directa del TLC o de cualquier otro tratado firmado por México, ya que la misma Organización Mundial del Turismo, en su informe sobre el panorama del turismo internacional, ha señalado que sólo 14 por ciento del turismo receptor de los países se da por motivos relacionados con los negocios”.

Obviamente hay más factores qué analizar, pero por lo pronto nos quedamos con éste. No queda más que esperar el nombre del ganador o la ganadora. Podría haber sorpresas.

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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