Opinión

Aeropuerto y sucesión

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Tarde o temprano Miguel Ángel Mancera tenía que tomar distancia del gobierno federal sin romper con él, y por lo visto el tema será el uso de suelo de los terrenos del actual aeropuerto de la Ciudad de México.

El jefe de Gobierno ya eligió con quién va a ser el pleito: Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, que se subió al ring con prontitud al argumentar que la decisión sobre el futuro de los terrenos del aeropuerto será federal porque suyas son esas 710 hectáreas.

Mancera escogió bien al adversario para este pleito (que seguramente no habrá de ser el único), pues Ruiz Esparza es un secretario aparentemente débil.

Se trata de un secretario vulnerable porque está cuestionado por las obras que se han tenido que cancelar, y por la asignación de contratos –desde el Estado de México– a empresas que se encuentran en el ojo de huracán. Con razón o sin ella, esas suspicacias flotan en el ambiente.

Y es un secretario de apariencia débil por la increíble paradoja de que no se le ha hecho justicia ni en el gobierno ni en la opinión pública, dada la obra realizada y en marcha, así como por ser la cabeza de una reforma fundamental, la de telecomunicaciones, que ha beneficiado el bolsillo de los mexicanos con la apertura a la competencia en el sector.

Además Ruiz Esparza no es precandidato presidencial, así es que un diferendo público y ruidoso con él no tiene mayores costos. Al contrario, sirve para 'medirle' la temperatura al gobierno federal.

El problema, digámoslo claramente, no es por los terrenos del aeropuerto.

Lo que se vaya a hacer ahí tendrá lugar dentro de nueve años, cuando no gobiernen ni Peña Nieto ni Mancera, ni sus respectivos sucesores.

La nuez de este diferendo sobre el aeropuerto está en la candidatura a jefe de Gobierno de la Ciudad de México, donde un talentoso espadachín de Mancera, Salomón Chertorivski, necesita descollar entre los suyos para ponerse a la cabeza en esa carrera que ya empezó.

El secretario de Desarrollo Económico de la CDMX, que lleva la voz cantante en el litigio contra la SCT, busca ser candidato a jefe de Gobierno y Mancera no lo ve mal para integrar su baraja de posibilidades para enfrentar al rival que ponga Morena, ya sea Ricardo Monreal, Claudia Sheinbaum o Carmen Aristegui.

Por su parte, el jefe de Gobierno es un serio aspirante a la presidencia, y necesita tomar distancia de la administración priista ahora que son tiempos para consolidar perfiles ante la opinión pública.

Mancera es, de lejos, el favorito de los perredistas para ser su candidato presidencial y goza de amplias simpatías entre los independientes. Puede ser un personaje clave para definir quién llega a Los Pinos en 2018. O en una de esas entra él.

Ya tiene su primer diferendo con el gobierno federal, en la persona de Gerardo Ruiz Esparza. Seguramente van a venir otros, estratégicos. ¿Con Eruviel es el siguiente?

Twitter: @PabloHiriart

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