Opinión

Aeronave teledirigida liquida a jefe Talibán


 
 
Ni una semana pasó desde que Barack Obama anunció en un discurso confuso y justificatorio que disminuiría la intensidad de sus ataques con drones -claro está, también reiteró, más de 4 años después, que cerrará el calabozo para 'sospechosos de terrorismo' en Guantánamo-, cuando uno de sus aviones teledirigidos mató ayer al supuesto número dos del Talibán pakistaní, Wali ur Rehman, y otras 6 personas, en la indómita área tribal pashtún de Waziristán del Norte, cerca de la frontera afgana.
 
Con su retórica elegante, Obama habló de la 'guerra antiterrorista' y manifestó en la Universidad de la Defensa Nacional, en Washington, que "Estados Unidos se halla en una encrucijada. Debemos definir la naturaleza y el alcance de esta lucha o ella nos definirá", pero no aclaró la nueva concepción de lo que para su gobierno es una 'amenaza inminente' que amerite ser destruida con misiles de los drones, llegando hasta el 'punto de carecer de significado', señaló The Ticket y es que según el Departamento de Justicia, "una amenaza inminente de ataque violento (sic) contra EU... no requiere evidencias claras de que un ataque específico sobre personas e intereses del país tendrá lugar en el futuro inmediato".
 
Así es que Rehman, con pruebas evidentes o sin ellas, debe haber estado planeando algo gordo, pues la choza de lodo en la que se encontraba en la aldea de Chashma se convirtió en el objetivo de otro 'asesinato selectivo', de manera similar al anterior líder del Tehrik i Talibán Pakistán (TPP), Baitulá Mehsud, aniquilado en 2009 luego de afirmar que 'el ángel de la muerte vuela todo el tiempo sobre nuestras cabezas'.
 
Rivales
 
Por entonces, se mencionaba que Rehman había llegado a las armas con el comandante Hakimulá por la sucesión de Mehsud. Lo cierto es que Rehman orientó la lucha del TPP sobre su país y asestó duros golpes al ejército y la policía, en otro tiempo aliados de la guerrilla afgana, además de amenazar las líneas de suministro de la OTAN en la frontera.
 
Fuentes de seguridad pakistaníes aseguraron que se logró 'una victoria en el combate a los insurgentes', pero la cancillería de Islamabad denunció la enésima violación de su soberanía, recordando que "los ataques de drones son contraproducentes, entrañan la pérdida de vidas civiles inocentes y tienen implicaciones humanitarias".
 
Han sido tantas las víctimas que en la reciente campaña electoral el tema fue prioritario. Nawaz Sharif, el futuro premier, dijo que constituyen un 'reto' para la soberanía pakistaní, por lo que "nos sentaremos con nuestros amigos estadounidenses y hablaremos del asunto".