Opinión

Adrián Cervantes, en ruta definitiva de ascenso

 
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En el quirófano. (Reuters/Archivo)

Cada pocos años aparecen emprendimientos en México que sí son disruptivos en su industria. Uno de ellos, que está tomando una tracción inusitada, es un grupo de servicios y productos de quirófano agrupado bajo el nombre de Biossmann. Esta empresa fue fundada por Adrián Cervantes, un empresario joven que, si bien no es médico, resolvió una compleja ecuación: descifró los complicados procesos involucrados en una cirugía, particularmente en lo que se refiere a la anestesia, y creó un paquete de soluciones que están revolucionando la forma en la que los pacientes de los hospitales experimentan una intervención quirúrgica. Veamos.

Adrián detectó que, en una cirugía típica, el anestesiólogo es relegado a un lugar secundario tanto por parte del cirujano como por parte del hospital. Como resultado, el anestesiólogo –que es el responsable de mantener con vida al paciente–, enfrentaba problemas operativos básicos: a media cirugía se le terminaba algún medicamento; o había que salir corriendo del quirófano para recabar algún insumo necesario del almacén. Estos problemas son comunes en prácticamente todos los hospitales del país, tanto públicos como privados.

Cervantes creó una solución para empaquetar todos los insumos y los servicios necesarios para que el anestesiólogo se concentre en suministrar las drogas adecuadas, monitorear los signos vitales y calibrar adecuadamente el proceso de anestesia, desde la sedación inicial hasta la recuperación. Creó un sistema llave en mano y just in time que permite al anestesiólogo concentrarse en lo suyo y despreocuparse de los aparatos y los medicamentos.

El resultado ha sido explosivo. Los quirófanos donde interviene Medicus –así se llama la empresa que vende esa solución dentro de Biossmann–, han incrementado su productividad notoriamente. Si bien una sala de operación podía realizar, por ejemplo, tres cirugías en una jornada, ahora pueden llevar a cabo hasta ocho. Adrián ya fue nombrado Entrepreneur of the Year por parte de EY en 2013.

Pues bien, resulta que Biossmann está creciendo a tasas de 27 por ciento anual y que ya vende tres mil millones de pesos. En su plantilla trabajan ya dos mil 300 empleados en sus cuatro subsidiarias: Medicus, Plarre, Nnuver (que vende la típica tela azul de quirófano) y Avanlab (una empresa de medicamentos especializados).

Y hay noticias: entró ya en un patrón de adquisiciones que pronto anunciará, incluso con empresas en Estados Unidos (una que fabrica injertos de hueso utilizando compuesto óseo humano). Se acerca también su expansión hacia América Latina y la potenciación de su negocio de ortopedia con prótesis, reemplazos articulares y osteosíntensis.

Es una ruta de ascenso notoria y definitiva.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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