Opinión

¿Adónde van nuestros centavos?

    
1
   

   

señalado. Guillermo Padrés, exgobernador de Sonora, es acusado de lavado. (especial)

Para tener un país que valga la pena, hay que duplicar los recursos del gobierno. Pero si esos recursos van a acabar convertidos en bienes raíces de los gobernadores, mejor haríamos en no pagar nada.

Hemos comentado en varias ocasiones de cómo los gobernadores se convirtieron en el problema más importante de México a partir de la pérdida de poder del presidente, hace casi 20 años. Desde entonces, cuatro han sido encarcelados (Jesús Reyna, interino de Michoacán; Andrés Granier, de Tabasco; Luis Armando Reynoso, de Aguascalientes; Mario Villanueva, de Quintana Roo). Hay otros dos desaparecidos desde hace años, ambos de Tamaulipas, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández (buscado en Estados Unidos). Hace unos años, también pasaron por prisión Pablo Salazar, de Chiapas y Narciso Agúndez, de BCS, aunque ambos fueron liberados. Más recientemente, Humberto Moreira, de Coahuila, fue detenido por unas horas en España pero se cayó el caso por detalles técnicos. Ahora mismo, hay ya orden de aprehensión (y ficha roja de Interpol) contra Guillermo Padrés, de Sonora, y parece que ya se dio a la fuga Javier Duarte, que hace pocos días presentó licencia al gobierno de Veracruz.

No tengo evidencias para afirmar si alguno de ellos debe o no estar en la cárcel, pero la información pública parece abrumadora en todos esos casos, y varios otros más. Sin embargo, sólo una muy evidente cercanía al crimen organizado (Michoacán, Tamaulipas, Quintana Roo), o venganzas políticas parecen explicar quién acaba en la cárcel y quién puede disfrutar su fortuna. Fortuna que, por cierto, crece siempre inexplicablemente. Ya alguna vez comentaba con usted cuánto podría acumular un gobernador de forma honrada, y es una cantidad que no supera los 20 millones de pesos (suponiendo que no gaste en nada y que invierta de manera sumamente exitosa sus ahorros). Pero ahora vemos discusiones públicas entre candidatos y gobernadores salientes a ver quién tiene más propiedades en el extranjero, ya no sólo ranchos y departamentos.

Ya también hemos comentado cómo desde 1998 hemos transferido más recursos a los gobernadores. Para terminar con el centralismo histórico, se estableció por ley cuánto y cómo repartir, y paulatinamente las entidades han superado al gobierno federal en recursos. Sin embargo, no construimos instrumentos para vigilar ese dinero, también argumentando un asunto de federalismo. Bueno, pues todo indica que se han robado una buena parte del dinero, sea para su fortuna personal o para su uso electoral. Uno de los elementos que incluye el Sistema Nacional Anticorrupción es precisamente la capacidad de auditar ese dinero, a través de la Auditoría Superior de la Federación. Pero ahora resulta que no hay dinero para ello. Y peor, tampoco parece haber interés en terminar con el proceso de la Fiscalía de la Nación, que daría mucho más fuerza al fiscal especializado en corrupción.

Si, como hemos dicho, construir un país de verdad exige más recursos de parte de la sociedad, lo primero que debemos hacer es eliminar en todo lo posible el mal manejo de esos recursos. Si bien hemos tenido gobiernos corruptos durante buena parte de nuestra historia, no creo que haya momento peor que el actual, cuando en lugar de un sistema de saqueo tenemos 32, más el federal. Necesitamos acelerar el proceso de instalación del Sistema Nacional Anticorrupción. Entiendo que buena parte de los políticos no lo quieran, porque amenaza sus ingresos presentes o futuros, pero pocas cosas pueden ser tan importantes para Peña Nieto como dejar este sistema funcionando. No va a hacer milagros, ni resolverá las cosas de un día para otro, pero es el paso indispensable para corregir todo lo demás, como espero haber explicado en estos tres días.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Pagar por lo que se quiere
Seguridad
No olvidemos a China