Opinión

Administrar la riqueza

12 julio 2013 6:10

 
Una historia que se repite en nuestra sociedad, es el matrimonio que con un esfuerzo de 30 ó 40 años de trabajo arduo logra cosechar un patrimonio más allá de los requerimientos de retiro y tienen ante sí el reto de administrar la abundancia.
 
 
Las finanzas personales regularmente las asociamos con la escasez y con la reducción de gastos para alcanzar a formar un ahorro que sirva para contingencias y la jubilación; sin embargo, no siempre es así, también existe la posibilidad de éxito en los negocios o una carrera brillante como ejecutivo, que permita tener una elevada solvencia. Lo anterior, implica tomar decisiones importantes para la familia.
 
 
Un primer desafío es asimilar la riqueza como parte de sus vidas y en lugar de invitar a la frugalidad, es recomendable un proceso de maduración, pues es fácil caer en el despilfarro, sobre todo en los hijos, si son inconscientes del esfuerzo necesario para ganar el dinero.
 
 
Esto es de mayor relevancia si se posee un negocio que pasará a la siguiente generación, al implicar un proceso de involucramiento, que de empezar tarde y sin una guía, podría provocar la quiebra. Recordemos, sólo sobreviven 3 de cada 10 empresas familiares en el paso a la segunda generación.
 
La pregunta es si lo hijos están preparados para recibir la responsabilidad del negocio y de la administración de un recurso económico cuantioso.
 
 
Estas historias de éxito regularmente están acompañadas por una pasión por el trabajo que conduce a una total absorción de tiempo en una determinada actividad.
 
 
Es crucial dedicar espacio a la administración de esa riqueza para construir un portafolios de inversión bien balanceado y evitar que todo el riesgo recaiga sobre una sola alternativa.
 
 
Es decir, hay que procurar una mezcla adecuada entre inversiones bancarias, bursátiles, de bienes raíces y negocios. Para ello, nuevamente es básico el tema de la educación para todos a quienes les corresponda hacerse cargo de dicho patrimonio.
 
 
El tema del legado es significativo y un error frecuente es pensar que cuando uno muera los demás se pondrán de acuerdo en una forma 'civilizada', pero cuando hay mucho dinero de por medio regularmente los ánimos se exacerban y generan pleitos que terminan en abogados y la desunión familiar. Un reto es manejar el sentimiento de culpa y reconocer que el patrimonio que se transfiere implica tener la habilidad para saberlo manejar. Por ejemplo, el caso de la dirección del negocio, dejarla a quien tenga mayores capacidades para llevarlo a cabo.
 
 
Por eso, el portafolios de inversión es también un elemento para cuando se está pensando en la herencia, porque se puede compensar a los hijos con recursos que provengan fuera de la empresa y otorgar una estructura accionaria que permita la viabilidad de control de la compañía.
 
 
Este es un proceso complicado y debe ser bien consensado con la pareja y comunicado a los hijos, para que lo entiendan en la medida de lo posible. Es fundamental trascender lo verbal y dejar los acuerdos por escrito para evitar las peleas posteriores.
 
 
Hay productos financieros que ayudan a resolver preocupaciones futuras, como por ejemplo conceder a un hijo el sustento económico por considerarlo incapaz de manejar montos grandes. Para ello puede usarse la figura del fideicomiso o incluso el de los seguros con rentas vitalicias.
 
 
Ya habíamos comentado en este mismo espacio sobre la idea preconcebida de que la segunda generación derrocha la riqueza, para dejar a los nietos nuevamente sin dinero.
 
 
Administrar la abundancia implica una gran responsabilidad, porque no sólo se trata de cómo entregarla a quienes siguen; la tarea es acrecentar el patrimonio para que sirva de basamento para las nuevas familias.
 
 
De Seguimiento…
 
La información del sistema financiero indica que continúa acrecentándose la cartera vencida en el renglón de créditos de nómina. Vale la pena ser conscientes que detrás de estos datos, hay hogares cayendo en un esquema de insolvencia.

Cuidado, son opciones muy fáciles de utilizar y difíciles de sostener si se realizan con imprudencia.
 
 
 
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