Opinión

Adiós Agustín… ¡nos pones una veladora!

 
1
 

 

Banxico busca mantener inflación baja y estable: Carstens

La renuncia de Agustín Carstens de una posición pública relevante no es la primera. Remito a la que presentó cuando fungía como Subsecretario de Hacienda reportando a Francisco Gil Díaz durante la administración de Vicente Fox.

En aquella ocasión pidió permiso a su jefe para retirarse del puesto. Era el hombre fuerte de Gil Díaz a quien Horst Köhler, Director Gerente del FMI había buscado para sostener una plática.

En esa reunión el Alemán nacido en Polonia durante la ocupación Nazi actuó con franqueza ante el Subsecretario mexicano y, como decimos en México, le habló “al chile”.

Los conceptos que Horst Köhler mencionó a Carstens fueron, según me lo relató personalmente el ahora aún Gobernador del Banco de México, en el sentido de su desánimo por los tristes resultados del FMI y por la convicción de que para que pudiera cumplir eficientemente su papel el organismo tendría que renovarse totalmente, tendría que trabajar de manera diferente rompiendo paradigmas para propiciar que las naciones en pobreza superaran ese estadio y dejaran la calamidad de la “deuda eterna” para elevar progresivamente el nivel de vida de sus habitantes.

El hombre, el único hombre capaz de propiciar esa radical renovación del Fondo Monetario Internacional era Agustín Carstens según la óptica del Director Gerente del FMI.

Era un honor para el mexicano y también para las finanzas públicas mexicanas. Francisco Gil Díaz concedió todo tipo de facilidades para que Agustín pudiera cumplir esa función que finalmente le fue truncada por la reticencia y resistencia de las grandes potencias a que un hombre surgido de un país “en vías de desarrollo”, léase subdesarrollado, encabezara un organismo que, según su concepción, debiera ser sólo encabezada por un representante de una nación líder.

Horst Köhler se fue de Presidente y “dejó colgado de la brocha a quien renovaría radicalmente al FMI.

Carstens regresó a México y sin lugar a dudas es un activo fundamental en el Banco Central mexicano. Es un personaje que concede una dosis importante de confianza y de autonomía a una pieza eje del sistema financiero mexicano.

Ortodoxo entre los ortodoxos el mexicano cumplirá un papel relevante en el “Banco de Bancos Centrales” y a nosotros nos deja con una pregunta que fue fundamental en la cultura mexicana: como apuntarían los guiones de El Chapulín Colorado tenemos derecho a preguntarnos: Y ahora… ¿Quién podrá defendernos?”.

Las reglas de sucesión en el Banco Central son claras y hay tiempo suficiente para que Carstens ejerza al menos un par de aumentos a las tasas de interés de referencia en México antes de hacer maletas y salir de México.

No se va a caer el país en pedacitos aunque exista la posibilidad cercana de que Agustín abandone el puesto de Gobernador del Banco Central cuando no se haya superado ese huracán del que nos alertó el financiero ante la llegada de Trump a la Presidencia de la Unión Americana.

Alumno ejemplar desde que cursaba la primaria, me relatan sus compañeros de banca (la escolar), fanático desde entonces a los buenos quesos, capaz de detectar los mejores atributos de sabor de las hamburguesas de empresas norteamericanas, alumno destacado, obediente y discreto, Agustín nos deja.

Será un honor para él y para México su designación pero no creo que pueda ayudarnos desde el Banco de bancos centrales como lo pudo haber hecho de seguir al frente de Banxico.

En todo caso la única garantía que tenemos es que a su salida no lo tendremos que perseguir para que pague por el mal manejo del recurso público. Será de los pocos gobernadores honestos que terminen su gestión a decir por las noticias recientes.

Con que te vas, Agustín… Ahí te encargamos que nos pongas una veladora.

Twitter:@ETORREBLANCAJ

Correo:direccion@universopyme.com.mx

También te puede interesar:

Pobre México; tan lejos de Dios y de la Unión Americana

Pymes: Mirad al sur

Cancún, el “palais des sommaire”