Opinión

Adiós a la obsesión por el crecimiento de Peña


 
 
Segundo balde de agua fría para el equipo de Enrique Peña Nieto en materia económica.
 
 
El primero fue cuando se reveló el dato del crecimiento del PIB en el primer trimestre, en mayo pasado, cuando se dijo que apenas se desplazó 0.8%. Varios funcionarios del gobierno peñista, cabizbajos, se decían sorprendidos por el sentón económico.
 
 
El segundo ocurrió ayer, cuando el Banco de México dio por confirmado lo que desde hace semanas se preveía en círculos financieros: que la economía mexicana no puede crecer más de 3%.
 
 
Veamos las cifras.
 
 
El año pasado la economía de Estados Unidos creció 2.2%. Para ese mismo periodo, el crecimiento de la economía mexicana fue de 3.9%.
 
 
Algunas interpretaciones apuntaban que ante la vida artificial que la Reserva Federal había provisto para nuestro socio comercial, México se había visto beneficiado sustanciosamente.
 
 
No obstante lo anterior, The Conference Board ha pronosticado un crecimiento de la economía de Estados Unidos para este año de 1.6%.
 
 
Ante este dato, resulta revelador que la economía de México crecerá, como dijo Banxico ayer, entre 2 y 3%.
 
 
Varias casas de análisis sitúan el crecimiento mexicano en 2.5 a 2.7%. Esto significaría que la proporción asociada (correlación) del crecimiento del PIB estadounidense con el mexicano estará jugando en contra de nuestro país… otra vez.
 
 
Algunas preguntas que la autoridad monetaria y fiscal tendrían que empezar a responder son: ¿Existen indicios severos de que la desvinculación de la economía mexicana de la estadounidense sea más patente en 2013 de lo que era antes? ¿Se está vinculando más la economía mexicana a otras economías? ¿Estamos manifestando alta sensibilidad por la desaceleración de China? ¿Es momento de iniciar un programa de estímulo fiscal?
 
 
El año pasado el candidato y presidente electo Enrique Peña hablaba con constancia de su 'obsesión' por el crecimiento económico. En el sexenio pasado a Felipe Calderón se le cayó la promesa de ser el presidente del empleo. ¿Es éste el momento equivalente, en que cae la promesa de Peña? Con los datos de Agustín Carstens puede decirse que ayer inició el periodo de realidad del sexenio.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota