Opinión

Además de drogas, terrorismo, dice EU

 
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Incineran drogas en Tijuana. (Eliud Ávalos)

Las relaciones entre México y Estados Unidos eran menos ríspidas cuando los temas de seguridad entre las naciones se relacionaban con los conflictos Este/Oeste, Norte/Sur; desde que esos temas se vincularon al terrorismo y al crimen organizado, la capacidad para afrontar tales amenazas en México se convirtió en asunto de seguridad nacional de Estados Unidos.

Uno de los problemas es que las capacidades de nuestro país en esa materia, ha disminuido: los carteles criminales desafían al Estado y en algunas regiones han conseguido infiltrarse en el sistema político de municipios y estados y se han adueñado del control de amplios territorios.

El otro problema es que el nuevo gobierno de EUA define su posición ante las limitaciones de nuestro país, exagerando la amenaza a su seguridad; la novedad es que los cárteles mexicanos de la droga estarían relacionados con terroristas islámicos.

Así lo dijo el 13 de junio pasado el secretario de Estado, Rex Tillerson, repitiendo lo que había dicho el secretario de Seguridad, John Kelly, ante el Comité de Seguridad Interior; para el gobierno de Trump, los cárteles mexicanos no sólo trafican con droga, sino que representan una amenaza semejante a la que representan las organizaciones terroristas.

Verdadera o no, verificable o no, la idea de que los cárteles del narcotráfico puedan facilitar el ingreso de terroristas desde México a EUA cambia cualitativamente la importancia estratégica de nuestro país para la seguridad nacional estadounidense y ni por un momento debemos dudarlo, hará que Washington tome acciones adicionales.

Serán unilaterales, aunque tendrán una presentación protocolaria; tanto Kelly como Tillerson son fanáticos del Plan Colombia, que según ellos le permitió a ese país “recuperar el control de su territorio, poner fin al ciclo de violencia, corrupción e impunidad, ganarse la confianza de los inversionistas y crear las condiciones para un crecimiento económico sostenido e inclusivo”. (El Universal, 17/06/2017)

El Plan Colombia hizo hincapié en la solución militar a los problemas de violencia, corrupción e impunidad, y junto con fuerzas armadas locales, puso a cargo de seguirla a militares estadounidenses que, desde 2009, utilizan bases militares en Colombia.

La línea de acción militar la emprendió Calderón en México hace 11 años y sólo ha traído más violencia, muerte, más corrupción, impunidad, más inseguridad pública y violaciones a derechos humanos.

Según Trump, el problema ha sido que el Ejército mexicano “no los enfrentaba por incapacidad o miedo” a los cárteles de la droga.

La exigencia estadounidense de tener presencia militar en nuestro territorio ya se ha insinuado, aunque al parecer, no se ha planteado formalmente. Lo más probable es que Washington lo hará.

Convendría que la cancillería y la clase política toda se pregunten si nuestro Ejército toleraría tal intrusión en sus cuarteles y hasta dónde llegaría la reacción social ante tan deshonrosa situación.

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