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México

Esto es lo que tenemos. No hay más y con esto deberemos salir adelante. Lo escribo con un sentido de certeza, sin resignación, con cierto optimismo a pesar de la incertidumbre general. Mantengo la idea de que somos una gran nación que puede aprovechar a fondo todo su potencial, para que la mayoría goce de la mejor calidad de vida posible. Sólo pienso que nos falta organización.

Sin embargo, de nuevo, las señales que se envían desde la clase política son difíciles de entender. Mientras escribo, sigo la conferencia de prensa del protagonista del escándalo de la semana.

Es una escena parecida a muchas ocurridas en el pasado, donde todo se niega y se afirma que no existe delito que perseguir, aunque la desconfianza envuelve el evento por completo.

La sola comparecencia pública causa una sensación familiar en México: absoluto escepticismo. Supuestos actos de corrupción que se conocen por vías ajenas a nuestras instituciones y que involucran a funcionarios del más alto nivel, que tratan de explicar su inocencia, lucir tranquilos flanqueados por sus abogados, y en el camino, dejar más dudas que certezas.

Nada que no hayamos visto antes, pudiéramos opinar, pero en el fondo lo que atestiguamos es el desgaste de un sistema político y económico que demanda una renovación.

Sean ciertas o no las acusaciones en este asunto, la confianza nacional se desmorona porque falta transparencia, reglas claras, y por encima de todo, legitimidad en quienes tienen la responsabilidad de encabezar el gobierno y la política.

En un país con profundas desigualdades, construir confianza es indispensable. No hacerlo permite que el modelo de impunidad y de avanzar a través de transar, se convierta en la norma y no en la excepción.

Los siguientes meses serán de enorme importancia para el futuro económico mexicano, ya sea con un mejor TLC o con un rompimiento extremo entre las partes.

Las negociaciones iniciaron en la misma semana en que conocimos las supuestas acusaciones en contra del exdirector de Pemex; es poco probable que las contrapartes no tengan dudas acerca de un socio que ha crecido con el libre comercio, pero aún no puede garantizar seguridad, justicia y estado de derecho para sus habitantes e inversionistas.

La pregunta vuelve a ser, qué haremos los ciudadanos para modificar este sistema y mejorar de una vez y por todas.

Divididos como estamos no lograremos mucho más de lo que tenemos ahora. Los meses siguientes serán una prueba no sólo para el sistema actual, sino para nosotros como mexicanos. Habrá que arremangarse, estar bien informados, bien comunicados, y juntos impulsar una ruta pacífica pero distinta a la que irremediablemente nos conducen las reglas políticas y económicas de siempre. Extracto: lea la versión completa en www.elfinanciero.com.mx.

Twitter: @LuisWertman

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