Opinión

Acuerdo a favor de los ciudadanos

 
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Metrobus

La ciudad de México tiene una larga historia de ser pionera en el desarrollo social de sus habitantes. Aquí se impulsó (y se aprobó) el matrimonio de personas del mismo sexo; el apoyo económico para los adultos mayores (antes invisibles); los servicios médicos a domicilio; el respaldo a las madres solteras y el acceso gratuito al transporte público a las personas más vulnerables, entre muchos otros beneficios que hoy son parte de un conjunto de leyes y ordenamientos que los garantizan, independientemente de los vaivenes políticos.

Desde la semana pasada, súmele un punto más a esta lista con la regulación de las aplicaciones para teléfonos inteligentes que vinculan a personas que brindan transportación con personas que necesitan el servicio. La empresa emblema de este innovador esquema tecnológico es Uber, sin lugar a dudas, pero existen otras opciones. Rechazadas en varias capitales del mundo, adoptadas por otras, las apps de este tipo son un ejemplo de la nueva economía de este siglo. Entender modelos que llegan a cambiar completamente un mercado o un servicio es un proceso difícil de entrada; regularlos bien es un trabajo que pocas veces se logra.

Sin embargo, en una muestra de diálogo, comprensión y ganas de resolver las cosas, las empresas dueñas de estas aplicaciones, los expertos, la sociedad civil y la autoridades responsables de la movilidad en la capital nos sentamos para llegar a acuerdos y construir un piso parejo que le dan espacio a todos los servicios de transportación privada de pasajeros. Como todo, es una regulación que puede y mejorará con el tiempo; sin embargo, lo relevante es que en la ciudad de México pudimos darle respuesta a un tema delicado, mientras en París simplemente tuvieron que prohibir las actividades de estas empresas ante las agresiones y desmanes en plena vía pública.

Desde el inicio el Consejo Ciudadano fue parte del proceso. No fue sencillo conciliar intereses y prejuicios, mucho menos visiones políticas o clientelares, pero al final nuestra capital (y pronto el país) dio el ejemplo al mundo como la primera ciudad en América Latina en regular. Y sin incidentes de consideración.

En una ciudad donde convergen más de 15 millones de personas al día y cinco millones de vehículos es evidente que uno de los factores principales de política pública es la movilidad. También es claro que el sistema actual de transporte, Metro, Metrobus, colectivos, taxis tienen una demanda que en ocasiones los sobrepasa. El análisis del Consejo Ciudadano es que hay espacio para todos, sobre todo para la innovación y la calidad en el servicio.

En este sentido, seguiremos trabajando de la mano de organizaciones de taxis tradicionales que están comprometidos con la seguridad de sus clientes; 4000 Taxi es un ejemplo. Pero también lo haremos con las empresas que hoy están reguladas y que son una alternativa de movilidad y hasta de empleo. Ambos pueden coexistir y favorecerse uno de otro. Lo que no debemos perder son tres logros que obtenemos de este proceso: la participación de todos los involucrados, el beneficio al usuario por encima de cualquier otro interés (ya era hora) y el ejemplo de madurez e innovación que pusimos como ciudad a nivel internacional en uno de los temas más complejos que existen en las grandes metrópolis.

El autor es presidente del Consejo Ciudadano de la Ciudad de México.

Twitter: @LuisWertman

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