Opinión

Actividad económica, ¿hacia dónde vamos?

 
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manufactura EU

Las recientes cifras de Producto Interno Bruto correspondientes al segundo trimestre del año dibujaron una contracción trimestral anualizada de 0.7 por ciento, lo que implicó una desaceleración en términos anuales hacia 1.5 por ciento desde el 2.5 por ciento reportado el trimestre previo. A su interior, fue el desempeño industrial el contribuyente principal a tal desaceleración, cortesía del menor empuje manufacturero y la debilidad del sector petrolero. En este contexto, ¿qué nos depara el segundo semestre? En esta ocasión apelamos a los principales indicadores adelantados en busca de signos de direccionalidad.

En el caso de la industria, su mejor indicador adelantado no es producido a nivel local. De hecho, se trata de un indicador de manufactura estadounidense y relevante sobre todo para la industria manufacturera. Hablamos de la encuesta de gerentes de compras del sector manufacturero de Estados Unidos (EU) englobado en el indicador ISM. Lo anterior se entiende en un contexto de alta complementariedad de la manufactura de ambos lados del río Bravo.

Históricamente, tal indicador llega a pronosticar hasta seis meses en adelante el comportamiento de la industria manufacturera loca. En este caso, el indicador ISM de EU comenzó a marcar una mejoría a partir de enero de este año, tras una tendencia de desaceleración durante prácticamente todo 2015 (cuyo reflejo fue la desaceleración industrial manufacturero en EU).

De hecho, desde marzo tal indicador ya sugiere un nuevo periodo de expansión en tal industria (valores superiores a 50) además de seguir validando una tendencia de mejoría sostenida.

De lo anterior se sigue que existen altas posibilidades de observar un repunte en la industria local (y las exportaciones manufactureras) durante este mismo semestre. No obstante, cifras recientes correspondientes a la balanza comercial de julio no parece sugerir todavía tal repunte en el ramo no petrolero –aunque la contracción en el avance anual de importaciones de bienes intermedios, relevantes para la industria local, parece moderarse.

En la misma línea, el desempeño del empleo formal parece apuntalar un escenario de avance económico para los siguientes meses muy acorde con la previsión de un repunte en los siguientes trimestres. Tal indicador ha también mostrado un alto poder predictivo de la actividad económica en general, aunque con un horizonte más limitado en relación con el ISM manufacturero de EU.

Otro indicador con un alcance razonable en términos de implicaciones para el desempeño de corto plazo para la actividad local es el bursátil, en específico el mostrado por el índice S&P 500 de EU. El anterior índice ha tenido una tendencia ascendente desde finales de junio a la fecha.

Hablando del otro gran lastre productivo a nivel local, como lo es el magro desempeño del sector petrolero, resulta alentadora la mejoría que ha mostrado el precio de la referencia internacional de petróleo (Brent) que de agosto a la fecha acumula cerca de 20 por ciento de incremento. En la misma línea, su curva de contratos futuros marca una clara tendencia ascendente. La materialización de tal movimiento en el futuro cercano sin duda podría reflejarse en un menor lastre industrial por el lado del valor de las exportaciones petroleras.

En este sentido, existen signos alentadores para la actividad local (por el lado de la oferta) que podrían sugerir un repunte productivo durante esta segunda mitad del año. No obstante, pienso que lo anterior sería congruente con un ritmo de avance similar al promedio de los últimos años, ligeramente por arriba de 2.0 por ciento, cifra semejante a lo que se espera del avance mundial para este año (2.4 por ciento en el caso de Citi).

El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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