Opinión

Actitudes Imperialistas de Rusia

El presidente Vladimir Putin (VP) justificó la anexión de Crimea y la ciudad de Sebastopol (capital histórica de Ucrania) a Rusia como una acción orientada a salvaguardar los intereses de los rusos étnicos de la Península de Crimea, alrededor de 70 por ciento de los 2 millones de habitantes de esa región ubicada en la costa septentrional del Mar Negro; salta a la vista que este hecho fue un burdo truco de VP “para restaurar el antiguo imperio de Moscú”.

Crimea, con 27 mil km2, sólo representa 4 por ciento del PIB de Ucrania, que asciende a 180 mil millones de dólares. Ucrania, por su parte, tiene una superficie de 603 mil 628 km2 habitada por 46 millones de personas; sin embargo, el puerto de Sebastopol, con una población de un millón, es un punto estratégico para las operaciones militares de Rusia, en donde posee una base militar que le da acceso al Mar Negro y al Mediterráneo; por lo demás, los ductos que pasan por Crimea, representan el 80 por ciento de sus ventas de gas a Europa.

De acuerdo a diferentes analistas, la invasión rusa a Crimea y la aprobación de su anexión por 443 de 446 votos en la Duma (Cámara baja del Parlamento ruso) significa una violación a acuerdos internacionales. El consultor Jorge Suárez Vélez, que publicó un artículo en el Financiero el 27 de marzo pasado, señala que cuando se disolvió la Unión Soviética, Ucrania quedó con el tercer mayor arsenal nuclear del mundo; en 1994 firmó el Memorándum de Budapest, en el cual entregó su armamento a cambio de que EU, Rusia y el Reino Unido se comprometieran a proteger la integridad territorial de Ucrania; así “la anexión rusa de Crimea viola este acuerdo flagrantemente”.

VP ha buscado atraer a las ex repúblicas soviéticas a la esfera de Rusia, de aquí que la anexión de Crimea y Sebastopol esté vinculada a la “aspiración expansionista” del dictador ruso. VP busca legitimar su autoridad frente a las exrepúblicas y ante el mundo. El acercamiento de Ucrania a Occidente, vía el acuerdo que estuvo a punto de firmar para su integración a la Unión Europea en noviembre del 2013, después de tres años de negociaciones, significaba la pérdida de la influencia económica y política de Rusia en Ucrania; de aquí que Rusia a través del depuesto presidente ucraniano, Víctor Yanukovich, “ordenó” no firmar el acuerdo, prendiéndose así la mecha del fuego que incendió el conflicto en la región; desde la década de los noventa, la mayor vinculación de las exrepúblicas con Occidente alentó movimientos secesionistas de éstas de Rusia. En el 2008, Georgia lanzó una ofensiva para recuperar el control de Osetia del Sur y Abjasia, regiones que permanecen bajo el control de Moscú, “que rechazó fácilmente el ataque georgiano alentado por los conservadores de Washington”.

En este ámbito, el analista Gabriel Moyssen considera que el conflicto de Ucrania ha exacerbado las tensiones en Georgia, Azerbaiyán y Armenia, tres ex repúblicas soviéticas en la Cuenca del Caspio, que constituye una de las mayores reservas energéticas del mundo y que sirven como puente entre Europa y Asia Central.

La anexión de Crimea a Rusia ha deteriorado la situación económica de Ucrania, que de por sí ya era difícil previo a la misma. Un efecto inmediato del nuevo entorno que ha surgido para Ucrania fue la reducción en un 80.0 por ciento del descuento que Rusia había acordado con Ucrania en el precio del gas a cambio de mantener su flota en el Mar Negro. Ucrania tendrá que recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para superar la crisis económica que experimenta; su PIB no creció en el 2013 previéndose una caída de 2.0 por ciento este año. Desde 1989 ha implementado programas de ajuste del FMI, que fueron suspendidos poco después ante el riesgo de un estallido social.

En el presente, 11 millones de ucranianos viven por debajo de la línea oficial de pobreza, 127 dólares por mes. El desempleo alcanza 7.5 por ciento y en la última década la población se redujo en 6 millones por la inmigración y la reducción de la esperanza de vida; el sida y otras enfermedades avanzan rápidamente; Ucrania ocupa el lugar 144 en corrupción en el Índice de Percepción de la misma que cubre 177 países. EU y la Unión Europea han impuesto “sanciones leves” a Rusia para no agravar la difícil situación económica que vive esa nación, básicamente sanciones personales contra funcionarios rusos y de Crimea involucrados en la “captura” de la Península. Washington también ha emitido prohibiciones de visas y el congelamiento de activos de empresarios cercanos a VP. También fue sancionado el Banco Rossia, que posee activos por 10 mil millones de dólares y ocupa el puerto 17 de Rusia.

En este marco, a Rusia le saldrá cara la anexión de Crimea, que dependía en 70.0 por ciento de sus ingresos presupuestales de Ucrania y 90.0 por ciento del abastecimiento de agua, entre otros renglones. Se estima que Rusia tendrá que comprometer 10 mil millones de dólares en el próximo lustro para construir infraestructura, mantener pensiones y el pago de prestaciones sociales de los 2 millones de habitantes de Crimea. Los mercados rusos y el rublo ya han sido afectados por los acontecimientos en Ucrania; el Ministerio de Economía de Rusia estima que 70 mil millones de dólares salieron de esa nación en el primer trimestre del 2014, que se comparan con 63 mil millones en todo el 2013. El índice bursátil cayó 20.0 por ciento en los tres primeros meses del año y se prevé que el PIB de Rusia solo avanzará entre 1 y 2 por ciento este ejercicio y el próximo, en el mejor de los escenarios. El impacto del deterioro de la relación económica de Rusia con Occidente será mínimo para este último en virtud de su escasa dependencia de Rusia; la nación más afectada podría ser Alemania, que posé 6 mil empresas en Rusia, empero, el impacto será mínimo.

En el panorama de Ucrania no se contempla una intervención militar directa de EUA en esa nación; su territorio es extenso y requiere un fuerte despliegue militar para protegerlo; EUA no tiene capacidad para hacerlo en el presente, llevará mucho tiempo estructurar un sistema logístico; además EUA está muy ocupado en el Medio Oriente; sólo puede dar apoyo económico y político a Ucrania.

Por su parte Europa está atrapada en su crisis financiera y Rusia tiene un poder económico limitado.