Opinión

Acelerando hacia la sustentabilidad

 
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Branson.
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El año pasado, nuestro equipo en Virgin metió con todo el pedal y aceleró para entrar en el mundo de las carreras de autos eléctricos.

Después de pintar nuestro gran logotipo rojo en dos autos monoplaza impulsados por baterías de la Fórmula E, lanzamos Virgin Racing (ahora DS Virgin Racing) con una misión importante en mente: cambiar la forma en que el mundo ve la sustentabilidad.

En nuestra opinión, lo ecológico es sexy y las carreras de la Fórmula E ilustran muy bien esa idea. Como puede atestiguar cualquiera que haya visto una carrera de la Fórmula E (yo he asistido a competencias en Miami y Londres), el rugido de los veloces autos junto con el olor a aire limpio en lugar de los gases nocivos puede ser electrizante. Pero aunque las competencias de la Fórmula E ofrecen un entretenimiento emocionante, los vehículos de alto desempeño en competencia también ofrecen un mensaje digno de ser mencionado: un futuro sustentable está muy al alcance.

Una vez que nuestro equipo entró en la Fórmula E, empezó la especulación: ¿Virgin iba a entrar en el mercado de los autos eléctricos personales? Aunque nos entusiasma mucho ver lo que los autos eléctricos pueden hacer y cómo pueden crear un futuro mejor para todos nosotros, no tenemos planes (¡todavía!) de aceptar este desafío.

Marcas como Tesla y Toyota están haciendo un trabajo maravilloso.

Dicho esto, siento que la industria automovilística está madura para la disrupción, y lo ha estado ya durante algún tiempo. Tratamos de sacudir las cosas en este sector en 2000 cuando lanzamos Virgin Cars, nuestra incursión en el negocio de ventas al menudeo de autos en Internet. En ese entonces, identificamos una brecha en el mercado minorista y nos dispusimos revolucionar la manera en que se vendían los autos. Ese resultó ser un ángulo equivocado, y Virgin Cars terminó cerrando cinco años después.

No nos dimos cuenta de que el mayor potencial para la disrupción en la industria automovilística no tenía nada que ver con el proceso de vender autos, sino más bien con la forma en que se alimentaban los autos. En ese entonces, no vimos que el futuro giraría en torno de la sustentabilidad, y que las mejores oportunidades se encontrarían en el desarrollo de los autos eléctricos y los combustibles limpios.

En nuestra opinión, lo ecológico es sexy y las carreras de la Fórmula E ilustran muy bien esa idea

Afortunadamente, no todo se perdió en nuestra empresa. La experiencia con Virgin Cars nos enseñó algo que hemos incorporado a nuestra visión general desde entonces: en el mundo moderno, no puede haber utilidades sin un propósito bien definido.

Desde entonces, hemos lanzado algunas exitosas empresas impulsadas por un propósito. Por ejemplo, la mayoría de la gente está consciente de que el sector del transporte contribuye al cambio climático, y de hecho, es la segunda fuente más grande de emisiones de gases de invernadero. A través de asociaciones con compañías como la empresa emergente de reciclaje de carbono LanzaTech, nuestro equipo en Virgin Atlantic está abordando este problema por medio del desarrollo de la próxima generación de un combustible sustentable para los aviones comerciales.

El mismo espíritu está animando nuestros esfuerzos sin fines de lucro. En la isla Necker, estamos creando una microred impulsada por energías renovables para surtir de electricidad a toda la isla, y también hemos establecido nuestra fundación sin fines de lucro, Virgin Unite, para alentar a los emprendedores a usar los negocios como una fuerza para el bien. Desde su lanzamiento en 2004, Virgin Unite ha apoyado varias iniciativas maravillosas que pretenden combatir el cambio climático y poner al mundo en el camino hacia un mejor futuro: el Equipo B, que demanda un compromiso global de cero emisiones de gases de invernadero para 2050; la Sala de Guerra contra el Carbono y el Instituto de las Montañas Rocosas, que están trabajando para desarrollar innovaciones económicas bajas en carbono a través de soluciones basadas en el mercado; y el grupo Ancianos del Océano que está estudiando la salud de los océanos del mundo y el papel crucial que desempeñan en la mitigación del cambio climático y el control del carbono en la atmósfera.

Ya que estamos apoyando esas importantes iniciativas, tenía mucho sentido que entráramos en las carreras de autos eléctricos. Pensamos que la Fórmula E tiene el poder de hacer con los autos eléctricos lo que la Fórmula 1 hizo con los autos deportivos: impulsar la demanda haciendo parecer geniales a esos vehículos. Al incrementar el atractivo de los autos eléctricos, la industria de las carreras automovilísticas tiene el poder de influir en nuestro futuro.

Sabemos, por supuesto, que los autos eléctricos y los combustibles limpios no son soluciones milagrosas para hacer frente al cambio climático, pero estas industrias están dando los pasos esenciales en la dirección correcta.

Así que esperamos que Virgin Racing inspire a más personas y empresas a embarcarse en una travesía hacia la sustentabilidad. Yo, por mi parte, ¡estoy ansioso de que empiece la temporada en Pekín a fines de este mes!

Twitter: @richardbranson

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