Opinión

Acciones SHCP-Banxico: Respuestas a preguntas clave

 
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carstens banco de mexico

Tal como adelantamos la semana pasada, la respuesta de política a la alta volatilidad financiera fue presentada como una acción coordinada de distintas medidas en los ámbitos fiscal, monetario y cambiario. Una vez hecho el anuncio, abordo a continuación lo que considero son las respuestas a preguntas clave sobre las características y el alcance de las acciones coordinadas presentadas por SHCP y Banxico.

¿El paquete de políticas llegó tarde? No lo creo. Los factores detrás de la amplia volatilidad financiera internacional siguen siendo los mismos y no parece que sean de naturaleza tal que pudieran cambiar de la noche a la mañana. En específico, la incertidumbre ante el proceso de normalización de la Fed; las inquietudes relacionadas con la desaceleración China y su potencial para guiar a una nueva recesión global; la caída en los precios de materias primas (en específico petróleo); y factores idiosincráticos diversos, siguen al centro de las preocupaciones de mercado. Así, la volatilidad financiera sigue en desarrollo y subsisten riesgos de nuevos deterioros en la situación global.

¿Qué esperar de las medidas? Creo que es difícil que las medidas se traduzcan en un desacople de los mercados locales de la realidad externa. Es decir, posiblemente no se aspire a un cambio de tendencia en contrasentido a la global –tal aspiración parecería requerir de recursos que ninguna economía estaría dispuesta a afrontar o simplemente no gozaría de ellos–. En cambio, el sentido de tal esfuerzo de coordinación de política sería limitar los riesgos de una salida brusca de capitales y garantizar el funcionamiento ordenado de los mercados locales. Lo anterior se lograría a través de la compresión de diferenciales que se procuraría a través de un mejoramiento del perfil de riesgo soberano, el ajuste de diferenciales de tasas de interés de corto plazo y la provisión de liquidez a los mercados.

¿Tuvo el efecto deseado? Hasta el momento tal es el caso. Así parecen sugerirlo los movimientos recientes en el mercado cambiario, el riesgo soberano y la curva de rendimientos gubernamentales. En específico, y contrario a lo que hemos visto de manera continua en los meses recientes, los mercados mexicanos se han venido desempeñando claramente mejor a la media de los mercados emergentes a partir del lanzamiento de la estrategia integral de política. El peso se ha revalorado de manera más pronunciada a la media de monedas emergentes, el riesgo soberano (CDS a cinco años) ha hecho lo propio y la curva de rendimientos se ha aplanado (atendiendo tanto al incremento en la parte corta como a una reducción de discreta a moderada en la parte larga). De nuevo, la diferenciación parece centrarse en el sesgo de las variables locales frente a una tendencia común a nivel global –recientemente promovida por una recuperación moderada de los precios del petróleo.

¿Nos quedamos sin espacio adicional de actuación? Creo que no. Por una parte, considero que Banco de México cuenta con amplio espacio de maniobra a través de su tasa de referencia –tomando en cuenta las holgadas condiciones financieras locales- y la Comisión de Cambios a través del monto de reservas y de la eventual utilización de intervenciones discrecionales (presumiblemente más efectivas).

De manera adicional, la línea de crédito flexible con el FMI, el papel de formador de mercado de Banxico y una posible línea de swaps con la Fed constituyen espacios potenciales de maniobra adicionales.

Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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