Opinión

Acciones para detonar
la infraestructura al fin del sexenio

 
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El presidente de la CMIC pidió al gobierno estatal privilegiar a las empresas formales al momento de asignar los proyectos  de infraestructura. (Crédito)


Por Isaac Pérez Miguel*

La infraestructura es sinónimo de competitividad, desarrollo, impulso económico e integración. Por ello, México tiene como desafío incrementar y hacer más eficiente la inversión pública y privada en materia de infraestructura, en aras de mejorar la calidad de vida de sus habitantes y de fortalecer la equidad e inclusión social.

En virtud de lo anterior, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) considera apremiante que nuestro país eleve su capacidad de inversión en cada uno de los sectores de Comunicaciones y Transportes, Energía, Hidráulico, Salud, Desarrollo Urbano y Vivienda y
Turismo, que en su conjunto se ubica en 1.5% del PIB, de acuerdo al estudio “Financiamiento de la infraestructura en América Latina y el Caribe: ¿cómo, cuánto y quién?” del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esta cifra representa el nivel más bajo entre 16 países de Latinoamérica y el Caribe, cuyo promedio es 2.8% y nos coloca por abajo de Argentina, Brasil, Chile y Perú, cuyos promedios anuales de inversión en infraestructura oscilan entre 1.8% y 4% del PIB.

Con estos datos, el IMEF considera oportuno destacar que se han identificado como problemas permanentes del sector, la falta de planeación y de los denominados “proyectos ejecutivos”. Hoy en día muchos proyectos de infraestructura no están enmarcados en una
planeación de largo plazo y los proyectos ejecutivos, que representan aproximadamente el 4% de la inversión total, disminuyen sus posibilidades de éxito al no presentarse de manera completa para garantizar la correcta ejecución de las acciones, partidas y conceptos
presupuestados.

Una vez reconocidos estos problemas, es importante plantear qué puede hacerse en el último año de la actual administración federal, considerando el contexto al día de hoy de falta de recursos públicos, débil crecimiento interno y una incierta situación económica, comercial
y política con los EEUU.

Es por ello que el IMEF propone definir a través de la sociedad civil, representada por asociaciones, cámaras, institutos, colegios y otras organizaciones, las prioridades en los sectores más representativos de la infraestructura, con una visión de largo plazo.

Adicionalmente plantea la ejecución de ocho acciones, resultado de casi una década de análisis entre especialistas del sector:

1. Vincular de manera efectiva la planeación de la infraestructura en México con la política económica del país y con base en ello, seleccionar aquellos proyectos urgentes y necesarios, plasmados en el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 (PNI), hoy vigente.

2. Constituir un órgano interinstitucional para realizar la planeación de la infraestructura con una visión de por lo menos 20 años.

3. Definir los proyectos no incluidos en el PNI y que son necesarios para impulsar el crecimiento económico de nuestro país.

4. Fortalecer la red de transporte (terrestre, marítima y aérea) para estimular la actividad económica en el mercado interno y la competitividad de nuestros productos en el extranjero.

5. Desarrollar la planeación de la infraestructura regional y metropolitana vinculada con la planeación a nivel nacional, ya que generalmente están desalineadas.

6. Considerar proyectos bajo el esquema de Asociaciones Público-Privadas (APP) que no requieran de inversión pública para la preparación de los proyectos ni para su construcción y operación, especialmente los proyectos presentados como “ofertas no
solicitadas”.

7. Agilizar los proyectos de inversión privada que están detenidos por razones legales o burocráticas.

8. Fortalecer la infraestructura social que beneficie directamente a población en pobreza extrema y a localidades con alto nivel de rezago social.

Estas acciones son factibles de desarrollarse y algunas de completarse antes de que finalice el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto, con el objetivo de impulsar un mejor desarrollo y por ende, combatir el inercial bajo crecimiento económico del país, estimado al día de hoy
en 1.90% para 2017, de acuerdo a la última Encuesta de Perspectivas Económicas del IMEF.

Es prioritario sentar las bases del sector para las próximas dos décadas y por ello se necesita una visión transexenal que garantice una adecuada planeación de la infraestructura y hacer de la misma un importante motor de crecimiento económico, pieza clave de la
competitividad nacional y del bienestar de la sociedad.

*El autor es presidente del IMEF Grupo Morelos

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