Opinión

Absoluciones políticas

  
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Alfredo Catillo. (cuartoscuro)

No es muy común ver a los políticos mexicanos pedir perdón a la opinión pública por cosas que hicieron o dijeron, pero desde que el Presidente Enrique Peña Nieto lo hizo el mes pasado, la estrategia de pedir perdón se ha puesto de moda. “Con toda humildad, les pido perdón”, dijo el mandatario refiriéndose a los daños causados a la imagen presidencial y a la confianza en el gobierno por la llamada Casa Blanca.

En esta semana, otros funcionarios también ofrecieron disculpas ante la corte de la opinión pública. “Públicamente ofrezco una disculpa”, dijo el responsable de la Conade, Alfredo Castillo, en una entrevista en la que calificó como una “imprudencia” y una “frivolidad” acompañarse de su pareja en el entorno olímpico de Río.

En tanto, la Secretaria Rosario Robles también recurrió a la estrategia de pedir perdón: “Ayer dije una desafortunada frase sobre los periódicos. Sé de su importancia y honestamente me disculpo por ello,” escribió en Twitter luego de haber hecho un comentario de que los periódicos sólo sirven para matar moscas.

Trátese de una nueva estrategia coordinada dentro del círculo de gobierno o de una reacción natural de los funcionarios luego de que el propio Presidente legitimara la política de pedir perdón, todo luce como un nuevo tono en la comunicación de este gobierno. A quienes nos interesa la formación y la transformación de la opinión pública, será muy interesante ver si las encuestas dan señales de absolución.

Pero igual o más interesante en estos momentos son las facetas que revela la política de pedir perdón: no es sólo la tendencia a hacer o decir cosas que irritan a la opinión pública, sino la expectativa de que apelando humildemente a ésta se puede encontrar la absolución. En el fondo hay un reconocimiento hacia la autoridad que tiene la opinión pública, en la cual se imprime con pulcritud o mancha la reputación del gobernante.

En su libro sobre la tiranía de la opinión (Duke 2010), Pablo Piccato narra cómo Santos Degollado se refería al “irresistible peso de la opinión pública” cuando se debatía el apoyo o rechazo a la Constitución de 1857. La opinión pública en ese México, explica Piccato, era el espacio en el que se luchaba por el honor, un honor entendido en dos sentidos: el de la estima pública y el de la conciencia personal. Defender el honor era fundamental para poder hablar a nombre de la opinión pública.

Hoy en día, la política de pedir perdón parece apelar a ambas esferas de honor: la reputación ante los demás y la de uno consigo mismo. Pero es factible que hoy haya una gran asimetría entre esas dos esferas. Las encuestas nos ofrecen una métrica para la primera y nos permiten saber si pedir perdón impacta positivamente en la popularidad o no (una forma de palpar la estima pública). Pero la segunda se limita a la propia conciencia del funcionario. Pedir perdón no necesariamente mejora la estima pública pero si puede alimentar la autoabsolución y mitigar la crítica.

Optimismo

Y hablando de estrategias de comunicación, el Presidente apuesta a un mensaje de optimismo rumbo a la entrega de su cuarto informe de gobierno: “lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”, dice en los spots que ya circulan. Es una narrativa con base en historias de esfuerzo ciudadano. Con ella reconoce que la discusión pública ha estado dominada por lo negativo, por el mal humor social y por la crítica. El mensaje de fondo es equilibrar ese pesimismo con historias de mexicanos, de sus familias o de sus empresas día con día. “Ese ánimo positivo es el que nos da la fuerza y la energía para seguir cambiando lo que debemos cambiar”, afirma el Presidente.

La producción me recuerda los spots de Solidaridad en el gobierno de Carlos Salinas, pero con una gran diferencia: con Solidaridad los ciudadanos estaban en sus comunidades y dialogaban los beneficios entre ellos. En estos spots del cuarto informe, los ciudadanos le platican directamente al Presidente sus experiencias en algún lugar de Los Pinos. Habrá que ver el grado de identificación social que logra este formato.



Twitter: @almorenoal

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